Sabrina González-Pasterski, física: “Me daba vergüenza que me llamasen la nueva Einstein, pero ahora pienso: que le den”
No habla español; pero Sabrina González-Pasterski está orgullosa de sus raíces cubanas. “Aunque lo del español es algo que me gustaría cambiar”. Crecer con la experiencia cercana de una familia migrante es solo una de las muchas cosas que ha llevado a esta física estadounidense (Chicago, 33 años) a observar el universo con una mirada diferente. Construyó su propio avión (y aprendió a pilotarlo) con 14 años. “De niña me interesaba la ingeniería , los límites de lo que era posible hacer. Después aprendí a apreciar lo imposible, la complejidad de intentar entender la estructura del universo”, explica.
Su camino la llevó después a estudiar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y a ser una de las primeras mujeres en graduarse en física con la máxima puntuación posible. Poco a poco, dirigió sus pasos hacia la física de altas energías y, con 22 años, escribió un artículo sobre la memoria gravitacional y los agujeros negros que fue citado poco después por Stephen Hawking .
Ahora trabaja en el Perimeter Institute for Theoretical Physics de Canadá, en algo llamado holografía celeste que podría llegar a cambiar la forma en que entendemos el universo. En su campo de estudio quizá esté la clave para reconciliar las dos grandes teorías de la física: la relatividad general de Einstein y la teoría cuántica. Ambas funcionan para explicar una parte del universo, pero son incompatibles entre sí. “Lo que quiero ahora mismo es aprovechar la inteligencia artificial (IA) para que sea algo más que una máquina de respuestas, para construir una representación del conocimiento de la física que nos permita descubrir nuevas conexiones entre teorías y formular nuevas preguntas”, añade Pasterski, en una entrevista por videollamada con EL PAÍS.
Pregunta. Siento empezar por una pregunta un poco rara. ¿Eso que se ve detrás de usted es una máquina de pinball ?
Respuesta. Sí. Entre todo mi trabajo, también saco tiempo para divertirme. En los últimos años, han surgido muchas startups que se dedican a aplicar la inteligencia artificial a la física. Y yo quería hacer mi contribución. Por eso pensé en utilizar un pequeño robot, colocar encima una figura animatrónica y darle acceso a una especie de cerebro físico basado en el sistema de conocimiento que estamos desarrollando en el instituto. La idea es convertirlo en un robot que represente a un investigador de física. Pero lo hago solo como troleo , para divertirme.
P. ¿Es el espíritu que la llevó a construir un avión con 14 años, que sigue ahí?
R. Mi familia es un poco extraña. Pedí una escoba voladora y me regalaron una avioneta Cessna [risas]. Supongo que fui una niña un poco consentida, en el buen sentido. Mis padres no tenían grandes recursos, pero siempre estuvieron dispuestos a invertir en cualquier cosa que pudiera ayudarme a aprender. También fue muy importante conocer a Jamail Larkins, quien me animó a formarme para pilotar aviones en Canadá, porque allí se permitía hacerlo antes que en Estados Unidos. Cuando estaba en ese entorno, descubrí que era posible montar tu propio avión a partir de un kit que venía medio ensamblado por el fabricante. Y lo hice.
R. Muchísimo.
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