Apnea del sueño y CPAP, la máquina que divide a los pacientes: “Para mí es una tortura”
Dormir conectado a una máquina no entra en los planes de nadie, mucho menos cuando uno siente que, más allá de unos ronquidos molestos o de levantarse algo cansado, tampoco le ocurre nada especialmente grave.
Eso fue lo primero que pensó Miguel Ángel, de 60 años, cuando salió de la consulta con un diagnóstico de apnea obstructiva del sueño (AOS) y la prescripción de un equipo de presión positiva continua en la vía aérea, más conocido como CPAP.
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