Okupación a cuenta del contribuyente en Barcelona: «Algún día lo vamos a hacer todos así»
«He oído que hay problemas muy concretos».
Llum lleva apenas un mes viviendo en el barrio, pero ya le han llegado quejas de vecinos por el ruido de los ocupantes de Llenguadoc 74.
Prefiere no extenderse.
Tampoco se pronuncia sobre la compra del edificio que han pactado Ayuntamiento y Generalitat para evitar el desalojo. «La gente teme el efecto llamada», asegura antes de despedirse, y sigue su camino con la bolsa de la compra.Son las doce y media de un viernes y esta calle peatonal de Sant Andreu no es un lugar de paso.
Quien viene hasta aquí tiene muy cerca su destino; solo se escuchan juegos de llaves y puertas que se cierran de inmediato.
En esta balsa de aceite, el bloque okupado impone su presencia: veinte viviendas tras una fachada de ladrillo ocre atravesada por enormes pancartas negras. «Contra l'especulació — okupació».
Abajo, persianas cubiertas de pintadas.
Arriba, consignas varias.
El miércoles, la movilización y las negociaciones desembocaron en un preacuerdo de compra pública por parte del Ayuntamiento de Barcelona que frenó el lanzamiento.
La conmoción por el caso de Mari Carmen y la proximidad de las elecciones del 29 de noviembre elevaban el coste político de cualquier desalojo mediático.Edificio okupado en la calle Llenguadoc, en el barrio de Sant Andreu, en Barcelona.
Inés Baucells«A mí no me parece bien, qué quieres que te diga».
En un negocio cercano, Dili y J.L. atienden a ABC mientras se alternan en la cocina. «Yo pago mil quinientos y pico euros de alquiler al mes y trabajo mucho», señala uno.
La solución municipal le parece un agravio: «Han salido trescientas o cuatrocientas personas; te lo compramos y ya puedes seguir viviendo».
Y añade: «Algún día lo vamos a hacer todos así».De los dos, Dili es quien expresa sus reparos con menos rodeos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC España.