El Madrid mejora con Güler... y sin Vinicius
Pertenezco a un selecto grupo de WhatsApp, la APP Marxista Madridista, en el que desde hace un par de temporadas hay bronca casi semanal.
El nivel de discusión es directamente proporcional al tropiezo blanco en el campo.
Lo de APP es un guiño a la Asociación de Periodistas Parlamentarios porque todos, militemos o no, somos corresponsales en el Congreso.
Y lo de marxista, bueno, digamos que el fundador de este club de 'haters' está más escorado a la izquierda que Vinicius .El caso es que la madre de todas las batallas, cuando vienen mal dadas, es a quién culpamos más del agujero sin fondo que el equipo parece empeñado en cavar.
Si a Vinicius o a Mbappé.
Aquí hay dos bandos.
Los que creemos que el brasileño no ha remontado vuelo desde que perdió el Balón de Oro frente a Rodri –¡ay!– y los que culpan al máximo goleador de las dos últimas temporadas hasta de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.A unos nos desesperan las protestas de Vinicius, los piscinazos, las quejas y lamentos.
Y, por supuesto, su bajón de rendimiento.
A otros, como si los goles no existiesen o fuesen algo muy secundario en este deporte, su algoritmo en X les repite hasta la saciedad cada fuera de juego del francés, cada mal control y cada jugada en la que no tira el desmarque que, viendo el fútbol a cámara lenta, era el obvio.El caso es que este domingo, contra el Sevilla, el equipo mejoró.
Y mucho.
Es el primer partido de sanción que cumple Vinicius tras su tirón de pelo de guardería a Saliba y arriba, con Endrick en una banda y Diomandé en la otra, uno potencia pura, otro velocidad y calidad, las cosas funcionan mejor.
Me llamarán ustedes ventajista, y lo estoy siendo.
Hay otros factores, claro.
Para empezar, de Roma aprendimos –¿verdad, Mou?– que un doble pivote con Valverde y Tchouaméni conduce al sopor.
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