Pese al óxido en la raqueta, Alcaraz reaparece triunfal en Nueva York
«¡Vamos!».
El grito sale con rabia de la caja torácica de Carlos Alcaraz y se escucha hasta en la última fila de Arthur Ashe, la pista central del US Open, la mayor cancha de tenis del planeta.
Es un rugido que se ha hecho esperar y que ha tenido en vilo al mundo del tenis, en especial a la afición española.Carlos Alcaraz 6 6 6 Roman Safiullin 4 4 4Alcaraz pisa el cemento azul neoyorquino con la melena que ha causado sensación en Nueva York, que le recibe con ovación.
Han pasado 139 días desde su lesión de muñeca en Barcelona, en el Conde de Godó.
Casi cuarenta semanas, casi cinco meses.
Demasiado tiempo para demasiados, en especial en una era donde no sobran jugadores atractivos en el circuito.
El murciano es un salvavidas de interés para el tenis: su alternativa es el tenis ordenado hasta el aburrimiento de su gran rival, Jannik Sinner.
En su reaparición se impone con claridad, pero no sin complicaciones, a Roman Safiullin, un buen rival para empezar a afilar la raqueta (6-4, 6-4, 6-4).
Alcaraz resuelve el partido, pero no la incógnita con la que desembarcó en Nueva York: ¿será capaz de recuperar su nivel tras tanto tiempo en el dique seco? Como mínimo deja motivos para el optimismo.Además de la victoria, Alcaraz necesita partidos como este para reencontrarse.
Ese «¡vamos!» no llega después de uno de esos puntos de locura que ha regalado al público neoyorquino desde su formidable irrupción aquí, recién cumplidos los 18 años, en la edición de 2021.
El tenista español lanza el grito en puntos que parecen convencionales, pero en los que se adivina el tenis que le puede devolver a lo más alto: los puntos dominados por su juego de fondo, con golpes violentos y profundos, que le ponen al mando y permiten que los juegos caigan en su cesta como fruta madura.
También cuando resuelve situaciones incómodas, puntos de ruptura de saque en contra, que muestran entereza mental.Safiullin es la primera ecuación para resolver la incógnita del estado de forma de Alcaraz y de sus opciones reales de ganar en Nueva York.
Es un rival duro, que va al ataque y que ya sabe lo que es ganar al de El Palmar.
Lo hizo en el Master de París en 2023 y, hasta este lunes en Nueva York, su enfrentamiento personal iba empatado, con una victoria para cada uno.
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