El Gobierno pide a la Ertzaintza «reforzar la cooperación» tras no informar sobre los dos radicales detenidos por terrorismo
La delegada del Gobierno en el País Vasco, Marisol Gramendia, quien acostumbra a ser muy medida en sus palabras ha reclamado «reforzar la cooperación policial» durante la celebración del Día de la Policía Nacional en el cuartel de Basauri (Vizcaya).
Un mensaje de la máxima responsable política de la Policía y la Guardia Civil en la región que no es casual.
Llega después de conocerse que la Ertzaintza no informó de la identificación el pasado 26 de septiembre de los dos radicales del grupo radical aberzale Jardun detenidos el sábado pasado, y que tenían en su poder información sobre miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) y de sus domicilios. «Desde ese marco de respeto a las competencias de cada cuerpo policial que se hace necesario, yo diría que imprescindible, propiciar e impulsar la colaboración, cooperación y coordinación entre Policía Nacional, Guardia Civil, Ertzaintza y policías locales del País Vasco», ha dicho Garmendia junto a la Jefa Superior de la Policía Nacional en el País Vasco, Teresa Herráez, y el director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras. «Desde la normalidad y la constatación de que esa colaboración y trabajo conjunto son prácticas diarias y cotidianas entre vosotros.
Hablemos, entonces, mejor y más adecuadamente, de reforzar la cooperación policial ya existente.
Sin exabruptos ni prejuicios falsos», ha añadido.Las palabras de Garmendia resuenan dos días después de que el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco emitiera una nota el sábado por la noche anunciando la detención de dos personas por terrorismo.
Según dicha información, habían sido identificados en un control de tráfico en Escoriaza el pasado 26 de septiembre junto a un ciudadano inrlandés, miembrod e una escisión del IRA.
Contaban con antecedentes y portaban una base de datos con información «muy sensible» sobre miembros de las FCSE y una posible localización de un lugar con material, «presumiblemente armas y explosivos».
Ambos se entregaron el pasado sábado en la comisaría de Irún (Guipúzcoa) junto a su abogado.Este periódico pudo confirmar pocos minutos después de hacerse pública la nota de prensa que el hombre de 34 años y la mujer de 22, ambos vascos, formaban parte del grupo aberzale Jardun, a quien fuentes policiales consideran el reducto proetarra más radical y que contaría con alrededor de 200 miembros.
Fuentes de la lucha antiterrorista, que conocían a ambos individuos, reconocen que se enteraron de la detención el mismo sábado.
Tampoco hubo una comunicación oficial por parte de la Ertzaintza sobr su identificacióncasi un mes antes, aunque sí se conocía de «forma extraoficial» por contactos entre agentes: «Teníamos la información cogida con pinzas».
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