La Policía 'bunkeriza' el bulevar de Vallecas para atajar «el gueto»: «Faltan medidas sociales»
Hubo un tiempo, hace más de veinte años, explica el matrimonio formado por Felipe y Paloma, «se podía pasear por aquí perfectamente»: «Salíamos con nuestra niña y estaba fenomenal». «Pero se ha degradado de tal manera, con los borrachos peleándose entre ellos, que es mejor no pasar», dicen, a mediodía del pasado jueves.
Señalan lo que en el bulevar de Vallecas (realmente, llamado calle de la Peña Gorbea), en el barrio se conoce como «el parque de los yonkis»; sobre todo el trozo peatonal más cercano al Centro de Ayuda al Drogodependiente (CAD), en un extremo del paseo.
Es uno de los puntos de atención y dispensación de metadona para toxicómanos en situación muy degradada, que lleva allí hace muchos años, pero cuyas inmediaciones han llegado a tal estado de degradación este verano, que los vecinos explotaron.
Han reclamado, entre otras cosas, mayor presencia policial.
Y, a instancias de esta exigencia, la Jefatura Superior de Madrid ha desplegado desde hace unas dos semanas un contingente con presencia estática y uniformada las 24 horas del día .
Hay tanto coches patrulla tipo zeta, rotulados, como agentes a pie, además de furgones de las Unidades de Prevención y Reacción (UPR), de Seguridad Ciudadana, y de las de Intervención Policial (UIP) o antidisturbios.«Los vecinos se quejan con razón, porque la situación se ha deteriorado mucho -explica un veterano policía del barrio-; el bulevar en un gueto, lleno de drogadictos y alcohólicos, de gente que hace sus necesidades allí mismo; y está lleno de basura y de latas».ABC ha comprobado de primera mano que el paisanaje de Peña Gorbea ha cambiado de manera radical. «Veremos cuánto dura esto», recela un vecino.
Lo cierto es que los uniformes azules estaban peinando de cabo a rabo el pequeño paseo semipeatonal, pespunteado por unas casetas de venta de productos artesanos y terrazas de bares en los que se aprovecha el tímido sol para tomar el aperitivo. «La fisonomía del espacio, con el CAD allí; la Plaza Vieja, lugar de encuentro de los Trinitarios [una de las dos bandas latinas imperantes en el distrito, con los Ñetas]; el parquecillo central; el montón de bares latinos con música hasta las tantas...
Es una suma idónea para que se deteriore», añade otro patrullero.Ahora, cada mañana, los servicios municipales de limpieza dejan aquello, con escolta policial, casi como para poder comer en el suelo.
Herminia, a punto de cumplir los 81 años, da fe de ello: «Hasta hace unos días, no se podía pasar por aquí del olor a orines, era algo horroroso.
Por la cantidad de gente bebida, desde primera hora.
No siento miedo porque pienso que, si no me meto con ellos, no me van a hacer nada.
Y porque creo mucho en Dios.
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