«Para que haya un Boston-Sevilla tiene que haber sevillanos y andaluces dispuestos a volar»
Conseguir nuevas conexiones aéreas internacionales para Sevilla no depende únicamente de convencer a los turistas de que visiten la ciudad.
También hay que conseguir que los aviones tengan pasajeros cuando emprendan el viaje de vuelta.
Esta es una de las claves que se pusieron sobre la mesa durante la mesa redonda del I Foro del eje Sevilla Global celebrado en la mañana de este martes.Iñaki Collado , confundador y CEO de Imagine Events, señalaba a la hora de hablar de una hipotética conexión áerea con Estados Unidos que «para que una línea aérea decida hacer un Boston-Sevilla tiene que haber sevillanos y andaluces que estén dispuestos a ir».
Una afirmación que resume la dificultad de abrir una nueva ruta, ya que la demanda debe ir en ambos sentidos. «Cuando el avión viene lleno, pues se tiene que ir lleno», añadió.
Ahondaban los comparecientes en la idea que no se trata únicamente de promocionar Sevilla como destino turístico, sino de generar productos y motivos suficientes para viajar desde Sevilla hacia los mercados internacionales.El ejemplo de las conexiones aéreas sirvió para abordar una cuestión más amplia: qué modelo turístico quiere consolidar la ciudad en los próximos años.
Los participantes coincidieron en que Sevilla atraviesa un momento de especial proyección internacional, pero defendieron que este crecimiento debe ir acompañado de una planificación capaz de gestionar sus efectos.«El decrecimiento no es una alternativa»Inmaculada Benito , directora de Turismo, Cultura y Deportes de la CEOE, rechazó que el debate pueda reducirse a decidir si Sevilla necesita más o menos turismo. «El decrecimiento no es una alternativa a la actividad económica, el decrecimiento no trae prosperidad, no trae empleo, sino que va en detrimento del empleo», afirmó.A su juicio, el reto está en gestionar una actividad que cada vez es más compleja.
Los visitantes llegan a las ciudades con mucha más información, conocen previamente sus recursos y tienen unas expectativas diferentes, mientras que los residentes también reclaman que la actividad turística sea compatible con sus necesidades.Por eso defendió ampliar la perspectiva. «El turismo es como un saco donde todo cabe», señaló al referirse a la tendencia a relacionar con la actividad turística problemas como la movilidad, la vivienda, la contaminación o la energía.La alternativa pasa, en su opinión, por considerar el turismo como una actividad económica tractora dentro de una política más amplia. «Hay que enseñar una política económica avanzada», defendió.
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