'A fuego': baile, precariedad y organizarse por un espacio
Aunque 'A Fuego' llegó como un encargo de Atresmedia —que buscaba una película sobre jóvenes y baile—, Estel Díaz y Nuria Dunjó, directora y guionista respectivamente, aseguran haberle puesto «todo el corazón».
El resultado es un largometraje que habla sobre la precariedad, las comunidades que se organizan en los márgenes , la especulación inmobiliaria y la necesidad de sentirse parte de algo.Todas estas ideas se concentran en El Búnker, un antiguo almacén industrial convertido en un espacio autogestionado donde un grupo de jóvenes se reúne para bailar.
No es solo el escenario en el que transcurre la historia, sino un lugar donde se construye comunidad, inspirado en muchos de los espacios que existen en Barcelona. «Es una ciudad donde hay mucho asociacionismo, mucho crear comunidad, mucho acercamiento entre vecinas y entre personas con intereses similares», explica Díaz, que reconoce beber de esta realidad en su día a día.
En este contexto, la fiesta y el ocio funcionan como «la excusa para llegar a crear una red de apoyo, de contacto, de amistad, de familia».Por eso, la amenaza de la especulación inmobiliaria que aparece en la película no afecta únicamente al lugar en el que se vive, sino también a los espacios que se convierten en una extensión del hogar. «Más allá de la vivienda donde duermes, tu barrio también tiene que ser tu casa», apunta la directora.
Si El Búnker desaparece, la comunidad tendrá que encontrar otro lugar donde reunirse.
Dunjó resume esta filosofía con una frase de la propia película: «El búnker somos nosotras».«Más allá de la vivienda donde duermes, tu barrio también tiene que ser tu casa» Estel Díaz Directora de 'A fuego'La precariedad es otro de los ejes centrales de 'A Fuego', tanto en el espacio que retrata como en sus personajes.
Especialmente en Andy, interpretado por Omar Banana, uno de los organizadores del Búnker, que trabaja constantemente para salir adelante. «La precariedad no está ligada ni al inmovilismo ni al conformismo» , señala Díaz.
La película busca así mostrar una realidad que no se reduce a la resignación.
Esta mirada sobre la precariedad también aparece en uno de los momentos más espontáneos del rodaje: el guiño al meme «por las precarias» que la influencer Soy Una Pringada ha hecho popular.
La frase no estaba planteada de antemano.
Durante la construcción del Búnker, el equipo llevó a personas que podían formar parte de ese universo para llenar el espacio de gritos y ambiente de fiesta.
Una de ellas terminó lanzando el conocido lema y el momento se incorporó a la película.
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