El miedo a un Senado dominado por PP y Vox acelera los contactos en la izquierda
La posibilidad de que las próximas elecciones generales dejen un Senado todavía más inclinado hacia la derecha ha comenzado a activar conversaciones en sectores de la izquierda política, mediática, social e intelectual.
La propuesta, rubricada por Joaquín Estefanía en una columna de opinión en el diario El País, que empieza a tomar forma pasa por explorar candidaturas conjuntas de las fuerzas progresistas —desde el PSOE hasta las formaciones situadas a su izquierda y, en determinados territorios, otros partidos del actual bloque de investidura— con un objetivo esencialmente electoral: impedir que la fragmentación vuelva a traducirse en una mayoría sobredimensionada del Partido Popular en la Cámara Alta.
De ahí que quienes impulsan ahora el debate consideren que una candidatura progresista coordinada podría tener un efecto muy distinto al de varias listas compitiendo entre sí por los mismos votos.
Una mayoría que el PP ya convirtió en poder efectivo El precedente inmediato explica buena parte de la inquietud.
En las elecciones generales de julio de 2023, el PP obtuvo 120 senadores elegidos directamente y alcanzó, una vez incorporados los representantes de designación autonómica, una mayoría absoluta incuestionable.
En la constitución de la XV Legislatura, Pedro Rollán fue elegido presidente del Senado en primera votación con 142 votos, una votación que evidenció la capacidad del PP para imponer su mayoría en la organización de la Cámara.
Las encuestas miden tendencias, no escaños definitivos, y el comportamiento del electorado ante unas elecciones generales —a diez meses vista— puede cambiar sustancialmente antes de la votación.
Pero diversos estudios demoscópicos publicados durante este ciclo político apuntan a una ventaja del bloque de derechas en intención de voto.
El Senado, un sistema especialmente sensible a la fragmentación La peculiaridad de la Cámara Alta reside en que su sistema de elección no funciona como el del Congreso de los Diputados.
En las provincias peninsulares, cuatro senadores son elegidos directamente y los votantes pueden seleccionar hasta tres candidatos.
Resultan elegidos los más votados individualmente.
El sistema hace posible que una candidatura que obtiene una mayoría relativa pueda hacerse con una parte muy elevada de los escaños disponibles, mientras las formaciones que quedan por detrás pueden obtener una representación considerablemente menor a la que sugeriría su porcentaje de voto.
Por eso, una alianza electoral no tendría que implicar necesariamente una coalición política permanente.
Podría consistir, en términos estrictamente electorales, en acordar candidatos comunes en cada circunscripción y distribuir los puestos de acuerdo con la realidad política de cada territorio.
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