Quásares: cuando la cultura también cuida a los pacientes con cáncer
La medicina ha avanzado de forma extraordinaria en las últimas décadas.
Hoy disponemos de tratamientos capaces de curar tumores que hace apenas unos años tenían un pronóstico sombrío, y la investigación continúa abriendo caminos que parecían impensables.
Sin embargo, junto a ese progreso científico emerge una pregunta que cada vez adquiere mayor relevancia: ¿es suficiente con tratar la enfermedad?Quienes trabajamos en oncología sabemos que el cáncer nunca afecta únicamente a un órgano.
Irrumpe en la vida de una persona, altera su identidad, modifica sus relaciones, condiciona sus proyectos y cambia su manera de mirar el futuro.
La enfermedad se instala en el cuerpo, pero también en las emociones, en la familia y en la biografía de quien la padece.Por eso, la medicina del siglo XXI no puede conformarse con prolongar la supervivencia.
Debe aspirar también a preservar la calidad de vida, la dignidad y el sentido de la existencia durante el proceso de enfermedad.
En otras palabras, además de tratar el cáncer, debemos cuidar a la persona.Ese cambio de mirada es el que inspira Quásares, un proyecto desarrollado en Sevilla que representa una de las iniciativas más innovadoras de humanización de la atención oncológica en nuestro país.
Impulsado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Quironsalud Hospitales de Sevilla, Concomitentes, con la coordinación de ZEMOS98.
Quásares propone algo tan sencillo como revolucionario: incorporar la cultura y la creación artística como parte del acompañamiento de las personas con cáncer.Su propio nombre resulta especialmente sugerente.
Los quásares son algunos de los objetos más luminosos del universo, capaces de emitir una enorme cantidad de energía incluso a distancias inimaginables.
Esa metáfora resume bien la filosofía del proyecto: encontrar espacios de luz en medio de una experiencia vital marcada por la incertidumbre, como es el cáncer.Quásares no consiste en llevar conciertos o exposiciones a un hospital como una actividad complementaria.
Va mucho más allá.
Es un proceso de creación compartida donde pacientes, familiares, profesionales sanitarios y artistas dialogan, escuchan y construyen juntos nuevas formas de expresar la experiencia del cáncer.
La cultura deja así de ser un elemento decorativo para convertirse en una herramienta de cuidado, de encuentro y de transformación.La evidencia científica respalda cada vez con mayor solidez este enfoque.
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