En la escena del crimen de Lorca (I): los cuatro tiros de gracia
El traqueteo del motor de dos vehículos, un camión y el Buick rojo cereza incautado a Quesada, el de la tienda de La Villa, barrunta la tragedia en una noche destemplada que parpadea a sangre y fuego.La luna, oculta tras las nubes, cruza el cielo en cuarto menguante.
Sólo los cuatro faros de los coches alumbran la historia más guerracivilista.
Van despacio camino de un lugar maldito, el barranco de Víznar , en Granada.El termómetro marca 16 grados cuando la siniestra comitiva frena.
Unas puertas se abren y se oyen las voces del piquete de ejecución (los hombres que van a matar), que empuja a los 'paseados' (cuatro hombres que van a morir) hacia su fusilamiento y su fosa.
Uno, con muletas.
Era el maestro de escuela republicano y cojo Dióscoro.
Otro vestía camisa de pijama a rayas azules.
Se llamaba Federico .« Eran tres.(Vino el día con sus hachas.)Eran dos.Era uno.Era ninguno .»(Canciones.
1921-1924)«Si se conocían desde niños y por la familia, algo inquiriría García Lorca a Antonio Benavides cuando lo vio encañonándole con el Mauser… ¿no? Posible es hasta que se cruzara alguna frase como ¿por qué me matas, primo?».
A bocajarro.La voz granaína de Miguel Caballero , el 'Sherlock Holmes' de la investigación histórica en el 'true crime' más universal de la Guerra Civil, nos sitúa con precisión documental en la madrugada del 17 de agosto de 1936, pasadas las tres.
Se han cumplido 90 años de la ejecución extrajudicial, donde un pariente pistolero encarna la premonición de la muerte, tan presente siempre en la obra de Lorca.« ¿Y nos van a enterrar? ¿Cuándo?Mañana, en unos hoyos oscuros.Todos lloran.
Todos callan.Quiero morirme siendo amanecer… »('Así que pasen cinco años', 1931)Aún hoy el cuerpo del «desaparecido más llorado del mundo» –según palabras del hispanista irlandés y 'biógrafo' de Lorca, Ian Gibson– sigue perdido, igual que su voz.
Aún se busca un registro sonoro de Federico, ese «milagro que los Dioses han dado a la Humanidad», que dice también Gibson en el documental 'Lorca, las horas perdidas', realizado por El Rugido Producciones para RTVE y que estrena este viernes La 1 en clave 'true crime'.Nadie mejor para poner la voz en off a esta ejecución extrajudicial que Caballero, que identificó al pelotón de fusilamiento y ha dado papel preponderante a un resentido teniente coronel de la Guardia Civil.
También ha abierto la tierra hasta tres veces en busca de los cuatro esqueletos.
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