Los veterinarios coinciden: "Si tu gato se lame más de lo normal, te está escondiendo que le duele mucho algo"
Los gatos pueden ocultar el dolor, por lo que cambios sutiles en su comportamiento son clave para detectar problemas de salud.
Un incremento en el acicalamiento, como lamerse más de lo normal, puede ser una señal de que el gato siente dolor o incomodidad.
Otras señales de alerta incluyen dejar de comer, respirar con la boca abierta, pupilas dilatadas, orejas hacia atrás, aislamiento o cambios de actitud.
Conocer el comportamiento habitual del gato ayuda a identificar rápidamente conductas anómalas que pueden indicar malestar.
La forma en que un gato modifica pequeños hábitos puede ser una pista importante sobre su estado de salud. Los veterinarios señalan que detectar esos cambios permite actuar antes de que el problema avance.
Los gatos tienen una particularidad que puede dificultar la detección de enfermedades: por instinto y evolución, son capaces de ocultar que sienten dolor para pasar desapercibidos cuando se encuentran mal.
Por este motivo, esperar a que un felino manifieste molestias evidentes puede retrasar la atención necesaria. Identificar señales más discretas permite detectar antes determinados problemas y favorecer tanto el pronóstico como el tratamiento.
Una de las señales que menciona Juanjo, veterinario, en su cuenta de TikTok es la respiración con la boca abierta . Si un gato boquea, puede existir un problema cardiovascular o respiratorio grave que requiere atención veterinaria.
También hay cambios físicos que pueden acompañar al dolor. Entre ellos aparecen las pupilas dilatadas o las orejas ligeramente desplazadas hacia atrás , comportamientos que pueden indicar que el animal está experimentando molestias.
Otro indicio puede encontrarse en la alimentación. Si un gato deja de comer o rechaza incluso aquellos alimentos que normalmente le gustan, conviene revisar especialmente su boca, ya que podría existir dolor localizado en esa zona.
Sin embargo, algunas señales resultan mucho menos evidentes. Una de ellas aparece cuando el animal incrementa notablemente su acicalamiento. Lamerse puede convertirse entonces en una forma de autoconsuelo ante una situación incómoda o dolorosa.
Según explica Juanjo, durante el acicalamiento los gatos liberan hormonas relacionadas con el apaciguamiento. Por eso, un aumento llamativo de esta conducta puede constituir una pista que los propietarios no deberían pasar por alto.
El ronroneo tampoco significa necesariamente que el gato esté tranquilo o satisfecho. Cuando aparece de una manera inusual o en momentos inesperados, puede formar parte de una respuesta destinada a calmar el dolor.
El aislamiento representa otra modificación importante. Si un gato normalmente sociable comienza a esconderse debajo de la cama o dentro de un armario, este cambio de comportamiento puede indicar que algo no funciona correctamente.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elespanol.com — el contenido pertenece a El Español Ciencia.