«Sin los festivales habría sido difícil sobrevivir, tuvimos suerte»: Tizza Covi y Rainer Frimmel, los cineastas que filman la realidad
En una de las escenas centrales de 'The Loneliest Man in Town', Al Cook, un músico de blues de edad avanzada, se sienta frente a la fotografía de su esposa fallecida y llora.
La escena está rodada en 16 milímetros, con el grano y los colores desvaídos propios de la película analógica, y recurre a grabaciones domésticas reales de la mujer, que Cook vuelve a ver ante la cámara.
La película es una ficción sobre un anciano acosado por quienes quieren comprar su casa.
Pero el duelo que se ve en pantalla, según sus directores, Tizza Covi y Rainer Frimmel, no es interpretado: pertenece a la vida del protagonista.La imposibilidad de saber dónde acaba el retrato y empieza la invención es la marca de Covi y Frimmel, y ellos no la esconden. «La historia, al final, es ficción, pero tomamos muchas otras historias de la vida de Al, como la de su esposa, que murió.
Son momentos reales», dice Covi. «Tomamos mucho de la memoria emocional de nuestros protagonistas, y queremos que entren en la historia contando sus experiencias y sus recuerdos», añade.Tizza Covi y Rainer Frimmel trabajan juntos desde hace más de dos décadas bajo el sello Ventofilm, en un equipo de tres personas.
Empezaron como directores de fotografía y fotógrafos; ninguno estudió cine.
Ellos mismos se ocupan de la investigación, el guion, el rodaje, el montaje y la posproducción.
Sus películas anteriores, como 'Mister Universo' ya habían hecho de personajes en el margen el centro de la mirada.
Dos artesanos a la sombra de la industriaEl blues del Delta nació a comienzos del siglo XX en las plantaciones del Misisipi, entre jornaleros negros que hicieron de la miseria una forma.
Alan Lomax recorrió aquellos campos con sus grabadoras a comienzos de los años cuarenta, convencido de que allí se custodiaba algo que la modernidad amenazaba con borrar.
Dos décadas más tarde, los jóvenes ingleses que descubrieron esos discos hicieron con ellos la banda sonora de una generación: los Rolling Stones tomaron su nombre de una canción de Muddy Waters.Que un hombre mantenga viva esa tradición en Viena, lejos de la tierra que la vio nacer, y que según se cuenta jamás haya pisado suelo estadounidense, tiene algo de paradoja borgiana: una patria musical que solo existe en el vinilo y en la imaginación.
Cook escribe sus canciones, las graba en su cuarto y toca todos los instrumentos.
Es, para casi todos los que lo rodean, un desconocido.
Covi no lo interpreta como un simple abandono. «Su soledad es más bien la soledad de ser desconocido», dice Covi. «Tal vez eso crea autenticidad, porque solo se siente cómodo consigo mismo».
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