El «idioma secreto» del tráfico europeo: por qué una ráfaga o un claxon te pueden meter en un lío
Gestos habituales en España —como ráfagas de cortesía o toques de claxon— cambian radicalmente de significado según la frontera.
Por ejemplo, en Alemania, un gesto obsceno se penaliza con multa oficial y en Italia está prohibido avisar de controles policiales con las luces.
Hay un factor crucial que la inmensa mayoría de los conductores pasa por alto hasta que se encuentra metido en un apuro, debido a las normas de conducción no escritas y las diferencias en la cultura vial de cada país.Un informe elaborado por carVertical revela que el 80 % de los automovilistas considera que desconocer la cultura vial local al viajar por Europa puede provocar situaciones peligrosas o de riesgo en la carretera.
Según los datos de su encuesta a más de 4.000 automovilistas en 25 países, el 47 % de los conductores afirma rotundamente que no conocer la cultura vial del país visitado puede generar situaciones peligrosas, mientras que un 33 % adicional señala que puede provocar situaciones de riesgo puntual.
En total, un 80 % de los usuarios coincide en que la ignorancia del protocolo local al volante pasa factura.A pesar de esta percepción de peligro, las cifras demuestran una clara sobreconfianza en el entorno doméstico que se desmorona al cruzar la frontera.
Mientras que el 60 % de los encuestados afirma dominar a la perfección las costumbres y códigos no escritos de su país de origen, dos tercios reconocen desconcertarse de forma recurrente con los hábitos de conducción extranjeros.La misma señal, distinto significadoUno de los puntos donde más colisionan los hábitos españoles con los del resto del continente es la comunicación no verbal entre vehículos.
Actos tan cotidianos como dar una ráfaga de luces largas o tocar el claxon cambian drásticamente de tono según la latitud.
Por ejemplo, destaca la diferente interpretación que se hace del uso de las luces largas.
En el Reino Unido hacer ráfagas es interpretado casi de forma exclusiva como un gesto de cortesía y cooperación para ceder el paso.
Por el contrario, en Rumanía o los Balcanes, las luces largas articulan un lenguaje complejo.
Sirven para saludarse entre camioneros, admirar un modelo exclusivo o, si se prolongan en el tiempo, sustituir a un insulto tras una maniobra temeraria.
Mientras que dar ráfagas para avisar de la presencia de radares o controles policiales es una «advertencia silenciosa» extendida por casi toda Europa, en Italia esta práctica está estrictamente prohibida por ley y sancionada por las autoridades, tal como advierte Matas Buzelis, experto del mercado de automoción en carVertical.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.