La Autopista del Ebro reabre el debate sobre las vías de alta ocupación y su gestión
La conocida popularmente como la Autopista del Ebro recorre un total de 292 kilómetros que van desde Bilbao hasta Zaragoza, atravesando el País Vasco, La Rioja, Navarra y Aragón.
Se trata esta de una vía que comienza en el enlace con la AP-8 en Vizcaya y que finaliza en la autovía A-68 en Zaragoza, habiendo sido una carretera de pago durante 46 años.
Si bien, este modelo de uso terminará el próximo mes de noviembre, cuando la concesión que, durante este tiempo, ha sido gestionada por AVASA, empresa perteneciente al grupo Abertis, llegue a su fin.
A partir del 11 de noviembre de 2026, la mencionada concesión termina, de tal manera que, según se ha conocido ya, los tramos que discurren por Aragón y La Rioja pasarán a ser, presumiblemente, totalmente gratuitos para turismos pero manteniendo el peaje para los camiones.
Además, el pago no desaparecerá en la totalidad del recorrido de la AP-68, ya que se mantendrá a su paso por Vizcaya y Álava, aunque reduciendo el costo para el conductor.
AVASA dejará de ser la encargada del mantenimiento de esta infraestructura, pasando la responsabiliad a estar dividida entre cuatro administraciones públicas.
El Gobierno de España asumirá de forma directa la gestión de los tramos que pasan por La Rioja y Aragón, sobre la Diputación Foral de Navarra recaerá la titularidad y gestión de los 63 kilómetros que atraviesan el territorio alavés, la Diputación Foral de Bizkaia gestionará el tramo que discurre por esta provincia y el Gobierno de Navarra se encargará de los kilómetros que transitan por esta comunidad autónoma.
El cambio de modelo de gestión de esta autopista reabre ahora un debate que ya ha tenido lugar en diferentes ocasiones, tras haber vivido varias experiencias en las que distintas carreteras han visto concluir su concesión a una empresa privada y pasando a asumir las administraciones públicas la titularidad de estas carreteras.
En lo que se refiere al bolsillo de aquel que circula diariamente por estas carreteras, la finalización del peaje supone un importante ahorra para su economía.
Por ejemplo, en relación a la autopista AP-68, un trabajador que vive en Logroño y su acude cada mañana a su empleo en Bilbao explicaba a un medio de comunicación que debía de dedicar 300 euros mensuales entre peajes y gasolina.
Una cantidad esta que, sumada al mantenimiento del vehículo, supone hasta 16.700 euros al año, cifra que se multiplica notablemente para los camiones.
No obstante, la liberalización de distintas vías han dejando también consecuencias.
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