España ya puede fabricar sus propios chips cuánticos: la clave está en una sala blanca de Barcelona
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha inaugurado en Barcelona la nueva Área de Nanofabricación Cuántica de la Sala Blanca del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM).
La propia institución la describe como "la infraestructura española más avanzada para fabricar chips y dispositivos cuánticos".
Una oportunidad estratégica para consolidar una estructura estable y de referencia estatal La nueva área, que ha costado más de 6 millones de euros, "reforzará la capacidad española y europea para desarrollar semiconductores avanzados", según explica el CSIC, y se convierte en "el más avanzado del país para la fabricación de dispositivos y circuitos a escala nanométrica con aplicaciones en tecnologías cuánticas y otros ámbitos estratégicos de la microelectrónica avanzada".
Fabricar a una escala mil millones de veces más pequeña Si quieres entender la magnitud de lo que se ha inaugurado, piensa que la nueva área trabaja a escala nanométrica; es decir, tendrías que dividir un metro en mil millones de partes iguales y el tamaño es el equivalente a una de ellas.
A esa escala, hay que construir cada componente electrónico con una precisión que ningún taller de electrónica convencional puede ofrecer.
El equipamiento estrella de la nueva instalación es un sistema de litografía por haz de electrones, el EBPG 5150Plus, que el propio CSIC describe como el más avanzado de España en este ámbito.
Utiliza una técnica consistente en dibujar patrones extremadamente finos sobre un material utilizando un haz de electrones en lugar de luz, lo que permite alcanzar resoluciones muy superiores a las técnicas de fabricación convencionales.
Es, por tanto, una de las herramientas imprescindibles para fabricar los componentes de un futuro chip cuántico.
Junto a este sistema, la sala incorpora microscopios y herramientas de metrología capaces de inspeccionar estructuras de dimensiones nanométricas o, dicho de otra forma, de comprobar que lo fabricado tiene exactamente las medidas y propiedades que se pretendía.
De dónde sale el dinero La instalación se financia con el Plan Complementario de Comunicaciones Cuánticas, un programa estatal orientado a impulsar estas tecnologías; y el PERTE Chip —el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica de Microelectrónica y Semiconductores—, financiado con fondos europeos Next Generation EU.
Este segundo programa es la respuesta española a la enorme dependencia mundial de un puñado de fabricantes de semiconductores concentrados en Asia, y la práctica ausencia de capacidad europea propia de fabricación de chips; un problema que quedó muy claro durante la pandemia.
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