El cordobés que construyó el primer puente sobre el Tajo de Ronda y acabó derrumbándose
Mucho antes de que el Puente Nuevo se convirtiera en uno de los grandes símbolos de Ronda hubo otro puente sobre su impresionante tajo, una garganta excavada por el río Guadalevín; uno apenas conocido y del que no quedaron registros gráficos.
Detrás de aquella primera y arriesgada construcción estuvo un arquitecto cordobés: Juan Antonio Camacho de Saavedra , uno de los grandes maestros de obras del barroco en la provincia.La historia de aquel puente comienza mucho antes de que se colocara la primera piedra.
La idea de unir mediante una infraestructura las dos partes de Ronda separadas por el Tajo se remontaba al siglo XVI.
Ya en 1542 se planteaba la necesidad de construir una pasarela sobre el impresionante desfiladero, aunque habría que esperar casi dos siglos para que el proyecto se hiciera realidad.En la década de 1730, los regidores rondeños retomaron la iniciativa.
El proyecto fue confiado al maestro cordobés Juan Antonio Camacho, que contaba con una reputación considerable y estaba al servicio del Ducado de Medinaceli .
Su trayectoria explica por qué Ronda recurrió a él.
Camacho no era únicamente arquitecto: fue también ingeniero y maestro de obras y desarrolló una extensa actividad en Córdoba y su entorno, interviniendo en edificios religiosos, obras civiles, molinos, hospitales y puentes.El proyecto de Camacho, fechado en torno a 1733, planteaba una solución tan espectacular como arriesgada: un único arco tendido entre las paredes del Tajo.La construcción alcanzó unos 100 metros de altura y 35 metros de diámetro, con un arco de medio punto que salvaba el enorme vacío.
La obra se ejecutó con una rapidez extraordinaria para una infraestructura de esas dimensiones.
Pero el puente no estaba destinado a perdurar.En 1741, apenas seis años después de su construcción , la estructura se derrumbó (algunos documentos refieren que su desplome fue anterior, poco después de finalizar las obras).
Las fuentes históricas apuntan a problemas en la ejecución, una cimentación insuficientemente fortificada y deficiencias en el cerramiento y aseguramiento del arco.El desastre provocó alrededor de medio centenar de víctimas, aunque las cifras no son uniformes en las distintas crónicas.De las ruinas al Puente NuevoEl fracaso no hizo desaparecer el proyecto de unir ambas partes de la localidad malagueña.
En 1751 se retomaron las obras, esta vez bajo la dirección de José Martín de Aldehuela , que acabaría levantando el puente que ha llegado hasta nuestros días.El actual Puente Nuevo no se terminó hasta 1793 , después de décadas de trabajos.
Su construcción utilizó sillares extraídos del propio fondo del Tajo, lo que explica la extraordinaria integración de la infraestructura en la roca.
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