Nueve años después, el independentismo sigue aferrado a la conspiración del 17-A
Barcelona ha recordado este lunes a las víctimas de los atentados del 17-A con la sobriedad que exige un atentado que dejó 16 muertos y decenas de heridos.
Un minuto de silencio, un poema, música y una ofrenda floral.
Sin discursos políticos, por acuerdo de las instituciones, para que fueran las víctimas y sus familiares quienes ocuparan el centro de la escena.
Pero ni siquiera nueve años después el aniversario ha quedado al margen de la batalla política.Varias decenas de manifestantes independentistas de la Plataforma 17A, alentada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), se han situado en las inmediaciones del homenaje con pancartas en las que podía leerse «Estado asesino».
La protesta, al menos, se ha desarrollado en silencio durante el homenaje, aunque posteriormente se han producido enfrentamientos verbales con algunos representantes políticos.
El dirigente de Vox Joan Garriga ha protagonizado uno de estos choques con los manifestantes, mientras que el diputado del PP Nacho Martín Blanco ha denunciado públicamente haber recibido insultos.Las imágenes vuelven así a colocar en primer plano una acusación que una parte del independentismo mantiene desde hace años, la que sostiene que los atentados de Barcelona y Cambrils no fueron únicamente obra de una célula yihadista, sino que existió algún tipo de responsabilidad o conocimiento previo por parte del Estado.
La tesis se alimenta fundamentalmente de los contactos que el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty —considerado cerebro de la célula— mantuvo con el CNI durante su estancia en prisión y de la información previa de los servicios policiales sobre su radicalización.
Agarrándose a cualquier especulación, las declaraciones del excomisario José Manuel Villarejo alimentaron el relato según el cual los servicios de inteligencia conocían las actividades de Es Satty y el Estado habría permitido que la célula actuara para sabotear el referéndum del 1 de octubre.
Una interpretación que, en sus versiones más extremas, llega a hablar de un «atentado de falsa bandera» o de un «crimen de Estado».
Sin embargo, la investigación judicial estableció la responsabilidad de la célula y las condenas dictadas no atribuyeron al Estado la organización ni la autoría de los atentados, algo que no evitó que el secesionismo forzase una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados.
En eso siguen.Autoridades y víctimas, durante el acto en Barcelona EpPese a la insistencia del independentismo, la tensión vivida esta mañana en Barcelona casi se podría calificar de anecdótica si se compara con lo sucedido en 2022, durante el quinto aniversario de los atentados, cuando el choque fue mucho más visible y doloroso.
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