El uso de Ozempic dispara las complicaciones gástricas a los anestesiados en quirófano
Los fármacos para perder peso y controlar la diabetes tipo 2, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro , suelen ser noticia por los múltiples e inesperados efectos positivos que tienen para sus usuarios en otros aspectos: mejora la memoria, reduce los episodios de asma, quita las ganas de beber alcohol o previene contra la aparición de algunos tipos de cáncer.Sin embargo, su enorme popularidad está destapando un riesgo imprevisto en los quirófanos .
Una amplia investigación británica acaba de revelar que los pacientes intervenidos bajo anestesia general que toman medicamentos agonistas del receptor de GLP-1 tienen hasta 11 veces más probabilidades de sufrir regurgitación gástrica durante la operación que aquellos que no los consumen.
El estudio prospectivo, presentado en el Congreso Anual de la Asociación de Anestesistas en Liverpool y publicado en la revista científica ' Anaesthesia ', analizó los datos de 47.039 pacientes adultos en 119 hospitales del Sistema Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido.
De ellos, 1.348 (es decir, uno de cada 36 enfermos que pasaron por quirófano) consumían fármacos como semaglutida o tirzepatida.Los resultados muestran que, aunque el riesgo absoluto sigue siendo bajo, la incidencia de complicaciones gástricas graves se dispara entre los usuarios de estos tratamientos.
El mecanismo biológico que explica esta alerta reside en el propio principio activo de la medicación: los análogos del GLP-1 ralentizan el vaciado del estómago como parte de su estrategia para generar saciedad y controlar los niveles de glucosa en sangre.
El problema surge cuando el paciente debe someterse a una intervención con anestesia general.
A pesar de cumplir a rajatabla con las horas de ayuno previas a la cirugía, el alimento o los líquidos digestivos pueden permanecer retenidos en la cavidad gástrica .
Al perder el reflejo de deglución bajo el efecto de los fármacos anestésicos, ese contenido corre el riesgo de ascender hacia la boca y, en el peor de los casos, ser aspirado hacia los pulmones, provocando una infección o un fallo respiratorio grave.
El canal de prescripción y el despiste del pacienteLos investigadores identificaron un importante factor de confusión en la comunicación entre el cirujano y el paciente.
Más del 40% de las personas analizadas que tomaban GLP-1 no habían obtenido la receta a través de su médico de cabecera ni de un especialista hospitalario , sino mediante farmacias en línea o plataformas privadas orientadas al control de peso.
Esta vía alternativa provoca que muchos enfermos no incluyan estos inyectables en la revisión de su historial farmacológico al ingresar al hospital, dejando al anestesista sin margen de maniobra.
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