Triaca: la medicina que no curaba nada (y se recetó durante dos mil años para casi todo)
En el año 63 antes de Cristo, en una ciudadela a orillas del mar Negro, Mitrídates VI del Ponto se encontró con un problema que no había previsto: quería morirse y no podía.
Su hijo Farnaces se había sublevado y buena parte del ejército se había pasado al bando de su vástago.
El monarca hizo lo que hacían los reyes acorralados: se tomó un veneno.
El bebedizo mató a sus dos hijas, que lo tomaron con él, pero a Mitrídates no le hizo efecto.
Llevaba media vida acostumbrando el cuerpo a dosis pequeñas de tóxicos, precaución habitual en soberanos de la época, y de él se contaba que había ensayado venenos y antídotos en sus carnes y en condenados a muerte.
Así que, según Apiano, le pidió a un oficial de su guardia que lo rematara con la espada.Ninguna generación de médicos dejó la composición sin modificar: cada uno añadía lo suyo, y el número de ingredientes empezó a crecerSus recetas le sobrevivieron; todas con idéntica promesa: quien las toma en ayunas queda a salvo de todo veneno el resto del día.
Y la leyenda de Mitrídates dio nombre a un preparado, el mitridato, que en tiempos de Cicerón era como el Ozempic actual: servía casi para cualquier cosa.
Eso sí, ninguna generación de médicos dejó la composición como la había encontrado: cada uno añadía lo suyo, y el número de ingredientes empezó a crecer.Por qué no fallabaLo cómodo sería pensar que aquellos médicos eran unos estafadores o unos imprudentes que recetaban cualquier mejunje sin mirar a sus pacientes.
Miraban muchísimo.
Galeno seguía la evolución de un enfermo con un detalle que no se permitiría ningún médico de atención primaria.
El problema es que mirar a un enfermo, por atento que estés, no dice de dónde viene la mejoría.
La mayoría de las dolencias remiten solas.
El que se cura lo cuenta durante años y el que se muere no vuelve a protestar.
Un médico puede terminar convencido de que su remedio funciona.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.