Isco confirma su recuperación total 318 días después de su grave lesión
Isco Alarcón ha vuelto .
El malagueño lleva jugando sin descanso desde la primera jornada de Liga, aunque hasta la tercera no cogió su sitio en el once titular, de donde no puede sacarlo nadie.
Manuel Pellegrini, siempre con buen criterio, ha entendido que la única forma de recuperar la mejor versión de su capitán era sobre la hierba.
No sólo que sintiese la energía de la competición sobre su pierna, sino que de verdad le perdiese el miedo y casi al respeto a los golpes.
A los duelos.
A meter la pierna y el tobillo recién recuperado en un enjambre de piernas como quien introduce la mano en una piscina repleta de pirañas .
Isco ha alcanzado ese punto de sentirse pleno nuevamente, aunque en un jugador de su exigencia sabe que necesita seguir creciendo en el apartado físico para no llegar fundido al tramo final de los partidos.
Sus dos primeros goles del curso ante Osasuna confirman que, ahora sí, la lesión producida el pasado 27 de noviembre en un choque de infausto recuerdo con Amrabat está prácticamente olvidada.
Nunca del todo porque el proceso de recuperación al que ha tenido que someterse Isco ha sido complejo.
Nadie sabía a ciencia cierta si el 22 podría volver a competir al máximo nivel.
Ni él mismo era capaz de vislumbrar un presente tan cristalino como el que se ve tras su doblete ante Osasuna.
Necesitaba tiempo.
Trabajo en la sombra e ir recuperando las sensaciones habituales de un deportista de élite.
Ese amor propio que ya demostró en su primera lesión grave con el Betis y que ha vuelto a sacar a relucir en la última, demostrando que es un ejemplo de resiliencia deportiva.
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