Alucinante récord mundial de velocidad: 151 km/h en monopatín
Diego Poncelet se ha convertido en el patinador más rápido del mundo.
El atleta de 27 años alcanzó los 151,83 kilómetros por hora subido a una tabla de skate y logró un nuevo título oficial de Guinness World Records.
Lo hizo sin motor ni pedales: solo con el impulso de la gravedad, una postura milimétricamente estudiada y el viento a favor.El descenso tuvo lugar a mediados de septiembre en la Route du Port, una carretera cerrada al tráfico en Les Éboulements, en la región canadiense de Charlevoix (Quebec), y en presencia de un juez oficial de Guinness.
Son 2,2 kilómetros con una recta de 600 metros en la que la pendiente alcanza el 18 % de forma sostenida.
Es el mismo tramo en el que se estableció la marca anterior, en 2017.Aquel récord, de 146,73 kilómetros por hora, pertenecía al británico Pete Connolly .
Poncelet lo superó ya en su primer día de pruebas, con 146,88 km/h, pero sabía que quedaba margen de mejora.
Con un viento «lejos de ser el ideal», esperó otros cinco días hasta que se dieron las condiciones perfectas y mejoró su propia marca en casi cinco kilómetros por hora. «Nunca llegué a admitir del todo que mi verdadero objetivo era alcanzar los 150; me daba miedo que no fuera posible», explicó tras la gesta.Poncelet, nacido en México y criado entre España y Suiza —hijo de madre española y padre belga—, es doble campeón del mundo de downhill, la disciplina de descenso en skate que consiste en bajar carreteras de montaña a gran velocidad.
Su obsesión por la rapidez viene de lejos: antes de descubrir la tabla soñaba con ser piloto de Fórmula 1. «¿Cómo se sentirá? Ese fue el principal motor: la búsqueda de una sensación que nadie hubiera experimentado antes», relató sobre su empeño en romper la barrera de los 150 km/h.La preparación tuvo mucho de trabajo de laboratorio.
Las sesiones en un túnel de viento en Ginebra le sirvieron para perfeccionar la postura y calcular cuánto tiempo podía mantenerla antes de que el esfuerzo físico le pasase factura.
Trabajó para ganar masa corporal y reducir al máximo su perfil aerodinámico, mejoró la movilidad del torso y entrenó el cuello para que su cuerpo adoptase una forma parecida a la de un ala.
A esa velocidad apenas puede moverse sin perder la estabilidad y la posición limita su campo de visión, por lo que se guía por la memoria del recorrido y por las líneas blancas del asfalto.
La siguiente curva llega antes de que dé tiempo a reaccionar.El equipamiento también se diseñó a medida.
El mono lleva tejidos con textura que ayudan a que el aire se pegue al cuerpo en lugar de despegarse y generar turbulencias, además de un spoiler en la espalda para recoger las manos.
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