Un robot desaparece a 6.000 metros de profundidad en EEUU y regresa tiempo después tras haber hecho historia
Un robot submarino autónomo capaz de trabajar a 6.000 metros de profundidad ha protagonizado una demostración que puede cambiar la forma de operar en el fondo del océano.
El vehículo, denominado Eureka II y desarrollado por la compañía estadounidense Impossible Metals , afrontó una prueba en mar abierto frente a Halifax, en Nueva Escocia, donde tuvo que localizar por sus propios medios el barco desde el que había sido desplegado .
La maniobra buscaba comprobar hasta qué punto un vehículo submarino puede desenvolverse sin depender constantemente de operadores humanos.
El desafío iba mucho más allá de desplazarse bajo el agua.
Las corrientes, el oleaje y el movimiento continuo de una embarcación convierten la recuperación de estos vehículos en una de las fases más complejas de cualquier operación submarina.
Para resolverlo, Eureka II combinó posicionamiento acústico, visión artificial y sistemas mecánicos de conexión .
Primero utilizó señales acústicas para determinar dónde se encontraba el buque y, durante la aproximación final, recurrió a cámaras y referencias visuales para ajustar su trayectoria .
La tecnología permitió que el vehículo identificara el barco, se acercara hasta él y corrigiera automáticamente su posición .
Impossible Metals instaló además marcadores visuales AprilTag sobre la zona de recuperación para facilitar el guiado de precisión.
Cuando alcanzó el punto adecuado, entró en funcionamiento SmartHook, un mecanismo integrado que aseguró físicamente el robot antes de completar una maniobra que hasta ahora representaba uno de los grandes obstáculos para automatizar las operaciones oceánicas.
Una recuperación completamente autónoma El resultado de la prueba marcó el elemento diferencial de la demostración: Eureka II consiguió localizar su embarcación, alinearse, engancharse y regresar a cubierta sin que ningún operador controlara el proceso .
La compañía presentó el 25 de agosto las imágenes de la operación realizada frente a Halifax y sostiene que se trata de un paso fundamental para trasladar este tipo de sistemas desde pruebas puntuales hasta misiones comerciales repetitivas.
" La recuperación autónoma es una función imprescindible .
Si una plataforma submarina no puede recuperarse de forma fiable en condiciones oceánicas reales, fuera de un laboratorio, no puede escalar", afirmó Jason Gilham , director de tecnología de Impossible Metals.
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