Muere la perrita Wilma, la inseparable compañera de Astrid de Noruega no ha resistido el fallecimiento de la princesa
Teniendo en cuenta que en el funeral de Isabel II estuvieron presentes sus corgis y que la perrita Wilma era una habitual en los actos oficiales, inauguraciones y hasta visitas de Estado, se esperaba que también estuviera en el solemne funeral de la princesa Astrid, celebrado hace unas horas en la iglesia de Ris , en Oslo. Su ausencia fue llamativa, ya que la Casa Real y el Estado noruego brindaron a la hermana del rey Harald un adiós que fue familiar y emotivo. Ahora el Palacio Real de Noruega confirma una mala noticia: tras la muerte de la princesa Astrid, de 94 años, el pasado 11 de septiembre, su perrita también falleció.
La hermana del rey Harald fue despedida por sus seres queridos, pero faltaba uno. La perra Wilma, a quien la princesa Astrid adoptó de un centro de acogida hace unos años, se convirtió en la compañera habitual de la princesa en la vida cotidiana y en las misiones reales. Tras la muerte de la princesa Astrid, NRK preguntó al Palacio qué sucedería con Wilma y la respuesta ha lsido la más triste: "En los últimos días Wilma vivió con uno de los hijos de la princesa Astrid. Días después del fallecimiento de la princesa Astrid, Wilma también se durmió plácidamente, recostada donde se sentía más cómoda: en un buen regazo" , ha contestado Simen Sund, asesor de comunicaciones del Palacio a la cadena pública noruega.
Wilma, que llevaba tiempo enferma y ya tenía 12 años, era todo un personaje en el círculo de la realeza, ya que la princesa Astrid, que la había adoptado en un refugio de animales de Solpalssen, la llevaba en su regazo a todos los actos oficiales que podía y eran dos compañeras pasando juntas el final de sus días. Para Astrid, Wilma fue una compañía decisiva en sus últimos años: "Wilma significa todo para mí", dijo la princesa el año pasado , recordando que la llegada de la perrita le había dado "una nueva vida" tras perder a su anterior mascota. El caso es que cuando Astrid y Wilma se encontraron, la perrita también había perdido a su dueña, ya que la mujer que la tenía murió de cáncer. Así que Wilma vivió dos pérdidas y tras la muerte de la última es posible que muriera de pena.
La relación entre la princesa Astrid y los animales fue una constante a lo largo de su vida, algo que también destacó el párroco Paul Erik Wirgenes en la homilía del funeral. Astrid tuvo perros desde los dos años y rara vez se la vio sin uno a su lado, tanto en su vida privada como en su labor oficial. En los últimos años, Wilma se convirtió en parte inseparable de esa imagen: acompañó a la princesa en visitas de Estado, aperturas de exposiciones, conciertos navideños y actos de la Sanitetsforening. I n cluso en su último compromiso oficial, celebrado en mayo, Wilma estaba en su regazo. La mascota había encontrado con Astrid un hogar estable y afectuoso.
La noticia se ha compartido horas después de que los restos mortales de la princesa Astrid fueran depositados junto a los de su marido, Johan Martin Ferner, en la misma iglesia de Oslo donde se celebró el funeral que encabezó en nuevo rey, Haakon VIII, que prestó apoyo a sus cinco primos, los cinco hijos de la princesa Astrid.
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