Mossad: la guerra en la sombra
La vista desde la casa de Ahmed Alafi es impresionante: en el horizonte, las montañas del Líbano; en primer plano, el valle de Bekaa y las columnas del templo romano de Baalbek.
Pero Alafi no ve nada de eso.
Donde antes estaban sus ojos, solo hay dos agujeros.
Cuando quiere imaginar el rostro de su hija de seis meses, lo toca con sus manos mutiladas.
Cuando quiere fumar, su esposa le acerca el cigarrillo a la boca.No fue casualidad ni mala suerte lo que devastó a Alafi, de 33 años.
Fue el servicio de inteligencia israelí, el Mossad.
El 17 de septiembre de 2024 detonaron miles de buscapersonas que habían colocado entre los integrantes de la milicia chií libanesa Hezbolá.
El Mossad había creado empresas fachada en Hungría y Bulgaria, desarrollado dispositivos manipulados y publicado anuncios para asegurarse de que Hezbolá los comprara años antes y sin ninguna garantía de que finalmente los utilizaría.
Según relata Alafi, miembro de Hezbolá, oyó un pitido extraño e intentó pulsar los botones OK y Enter de su 'busca', como indicaba la pantalla.
Ese fue el detonador; el dispositivo explotó.
Lo primero que pensó fue que había estallado una bomba.
En el hospital, se enteró de que era solo uno de los muchos que habían experimentado lo mismo ese día. «Fue entonces cuando supe que se trataba de los buscapersonas y que los israelíes estaban detrás de todo», afirma Alafi.
Al menos doce personas murieron y casi 3000 resultaron heridas.
Al día siguiente, el Mossad detonó cientos de walkie-talkies más.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.