Un pueblo de Cantabria no se fía de lo que hacen las piscinas privadas mientras no mira. Así que las está espiando con drones
"Cuatro piscinas pueden vaciar un depósito entero".
Con esa frase resume el alcalde de la Hermandad de Campoo de Suso, Pedro Luis Gutiérrez, el problema que ha llevado a este pueblo cántabro a vigilar con drones el agua de sus vecinos .
El Ayuntamiento ya ha abierto expedientes por llenar y vaciar piscinas y por riego irregular, con multas de entre 300 y 3.000 euros.
El grifo depende del camión.
Recordemos que Las Rozas de Valdearroyo y la Hermandad de Campoo de Suso llevan meses recibiendo agua potable en depósitos y cisternas para cubrir al menos tres meses de consumo básico, con una inversión regional de 300.000 euros .
En Karrantza, Bizkaia, la Diputación coordina el envío diario de entre 250.000 y 300.000 litros con dos camiones que hacen de media de seis viajes cada jornada.
En Siero, Asturias, una comunidad rural paga camiones de 15.000 litros a más de 200 euros la unidad y aplica cortes nocturnos de diez horas para estirar la reserva diurna.
Salamanca ha tenido que abastecer con cisterna a 64 pueblos, no solo por sequía, sino porque los nitratos y pesticidas dejaron pozos enteros fuera de servicio.
Aquí no cuadran las cuentas.
Todo empezó al comparar Naveda y Celada, dos localidades con el mismo sistema de abastecimiento.
Naveda consumía 132.000 litros.
Celada, apenas 32.000.
La diferencia disparó las alarmas y el suministro de Naveda llegó a depender de camiones cisterna. ¿Fuga o fraude? Antes de acusar a nadie, el Ayuntamiento cerró todos los contadores de una localidad para comprobar si el problema venía de la red pública.
O si había fallos de lectura.
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