Reflexiones sobre la plaza de toros de Zaragoza
He leído hace unos días un artículo sobre la plaza de toros de Zaragoza que aludía a su historia y al régimen de visitas para que el público pueda conocerla y saber de su pasado.
Esta lectura me hizo recordar unos documentos que tuve oportunidad de manejar pertenecientes a la cofradía de San José de los Maestros Carpinteros.
La cofradía, con sede en Santa Engracia, reunía no solo a carpinteros, sino también a ensambladores, escultores y entalladores, y llegó a tener gran importancia.
Para ella trabajaron artistas como Lorfelin o Jusepe Martínez.En 1764, esta cofradía recibió un encargo excepcional: construir la primera plaza de toros de Zaragoza.
Antes de comenzar, tuvo que pedir permiso al vicario de Santa Engracia, Antonio Ripa, para financiar la obra mediante un préstamo.
El permiso fue concedido porque la plaza se construía por decreto de S.M. en beneficio del Santo Hospital y Casa de Misericordia, por 34.000 libras jaquesas.
El contrato entre la Sitiada y el gremio de carpinteros se firmó el 12 de abril de 1764.
Apenas unos días después, el gremio ya organizaba su financiación.
Entre mayo y septiembre se levantó la plaza, construida originalmente en madera, y el 9 de octubre se celebró la primera corrida.Esta historia demuestra, una vez más, que la tauromaquía es parte de la cultura de España.
Está ligada a oficios, artistas, instituciones y obras que han dejado una huella documental.
Los toros son cultura porque forman parte de nuestra historia, y siempre lo serán.
Aunque algunos intenten borrarla, la fiesta de los toros, que goza de una salud notable gracias al crecimiento del número de festejos, al interés creciente de los jóvenes y a la apertura de nuevas plazas, sigue formando parte de nuestra historia, de nuestras tradiciones y de nuestra cultura.
Antonio García.
Zaragoza
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.