Un fallo del programa
Al volver de mi paseo matinal por las mismas calles que había tomado a la ida, me pareció que el paisaje, sin haber dejado de ser idéntico, se había vuelto diferente.
No faltaba nada ni había surgido nada nuevo.
Sin embargo, todo había sufrido una trasformación no demostrable.
Fantaseé con la posibilidad de que el cambio estuviera en mí.
Quizá en algún punto del recorrido me hubieran raptado e introducido en la parte trasera de una falsa ambulancia para someterme a una intervención extraterrestre.
Quizá me habían vaciado y vuelto a llenar de otra manera.
Tal vez era ya un alienígena que conservaba los recuerdos, las manías, los dolores de cabeza y hasta la documentación del terrícola al que había reemplazado.
Y ahora volvía dócilmente a casa para estudiar desde dentro la rutina familiar de unos ejemplares de nuestra especie, o de la vuestra, según se mire, pues ya no sé si soy de vosotros o de ellos.
Enviaría informes de forma periódica mientras dormía o mientras barría la cocina.
Todo aquello tenía antecedentes.
La psiquiatría está llena de personas convencidas de que sus familiares han sido sustituidos por dobles, y, la ciencia ficción, de familiares que efectivamente han sido sustituidos por dobles.
La diferencia entre un historial clínico y un cuento fantástico consiste en averiguar quién lleva razón: si los médicos o el paciente.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.