Los migrantes de Ceuta se deshacen de miles de móviles dificultando las pesquisas policiales sobre ellos
Los han visto los vecinos y miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado en los primeros días de la avalancha migratoria sobre Ceuta : teléfonos móviles arrojados en playas, cunetas y descampados de Ceuta durante la riada de extranjeros que sufre la ciudad. No son decenas, sino miles de móviles desechados , según fuentes de la Guardia Civil, mientras en la ciudad numerosos migrantes han disparado las compras -muchas abiertas, pero sobre todo clandestinas- de nuevos móviles y, en menor medida, de tarjetas de operadores españoles con sistema de recarga.
Fuentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado consultadas por este diario explican este comportamiento por un intento de borrar la identidad digital para evitar investigaciones policiales relacionadas con la avalancha, su organización y quién es quién entre la multitud, así como datos que pudieran llevar a la deportación del migrante.
En cuentas ya desaparecidas de Facebook que impartieron instrucciones para pasar a Ceuta en los días previos al 30 de julio, no solo se aleccionaba sobre material náutico y cómo hacer en el espigón del Tarajal. Algunas, indican estas fuentes, aconsejaban deshacerse del móvil al entrar, o pasar a la ciudad con un teléfono distinto al de uso habitual en Marruecos y, una vez en la ciudad, siempre cambiar de tarjeta.
Entre los terminales que circulan por los rincones de la ciudad abundan los teléfonos básicos, los llamados “tontos”, sin acceso a internet , válidos solo para llamadas telefónicas. Una vez en la ciudad, los migrantes que recurren a este truco llaman a la familia, confirman que están bien, les quitan la tarjeta y se hacen con otro terminal.
En las fuerzas de seguridad ven una intención ocultadora tras esta práctica. “Muchos tiran el teléfono si ven acercarse a la Policía o el Ejército, porque se asustan”, relata un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado con trabajo en la calle. En parte, deshacerse del móvil es una costumbre adquirida en las algaradas de la generación Zeta marroquí en el otoño de 2025, para evitar la represión que en el país vecino se articula con, entre otros indicios, requisando el móvil del detenido en una protesta o movilización callejera.
Pero hay otras motivaciones que suben de grado de inquietud para la seguridad pública. La más grave, el intento de algunos -”una minoría”, explican-de que no se les relacione con prácticas ilícitas o con una frecuente navegación en internet por sites integristas islámicas, contenidos revolucionarios o contra el régimen de Mohamed VI .
No constan diligencias previas en ningún juzgado que permitan monitorear legalmente las nuevas tarjetas telefónicas que operan en la ciudad, ni las que han entrado con número de teléfono marroquí desde el 30 de julio.
Ha transcurrido casi un mes de crisis migratoria, y los extranjeros que se resisten a irse de Ceuta, de los que no hay cifra oficial, acrecientan sus necesidades de todo tipo. Esa es la base para otro de los fenómenos clandestinos observados por las fuerzas de seguridad españolas.
Fuentes de la Guardia Civil confirman a EL PERIÓDICO el tráfago del paso de dinero en metálico entre las dos partes de la frontera.
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