BAM-IS Poseidón: la Armada adquiere un nuevo buque para rescatar submarinos y evitar ataques en el fondo del océano
Un barco que, entre otras cargas, lleva un submarino de rescate y drones capaces de descender bajo la superficie del océano hasta 3.000 metros de profundidad. Y también medios para remover obstáculos bajo el agua, escudriñar el fondo, extraer objetos sumergidos, suministrar oxígeno por un tubo a grandes profundidades... Desde una ceremonia de bautizo celebrada este pasado fin de semana, a la Armada se le acerca el estreno del A-21 Poseidón. Es el sucesor del veterano A-20 Neptuno , construido para una nueva versión, casi distópica, de lo que la Armada llama “intervención subacuática”.
Esa expresión refleja un concepto en constante expansión, como se expande la amenaza bélica submarina. Para la OTAN, el Poseidón es un MOSHIP. El término se construye con las palabras ‘madre’ y ‘barco’ en inglés. O sea, tiene la cualificación de buque nodriza. Para la jerga de la Armada se trata de un BAM-IS, la variante de apoyo a sumergibles de los buques de Acción Marítima con que la rama naval de Defensa quiere complementar a la escuadrilla de los submarinos S-80.
Los S-81 Isaac Peral y S-82 Narciso Monturiol forman parte de un programa de guerra submarina que precisa de un apoyo en superficie adaptado a sus innovaciones tecnológicas. Y la Escuela Militar de Buceo (antes Escuela de Buceo de la Armada) precisaba una nueva base flotante en la que adiestrar y multiplicar sus efectivos. Entre esas necesidades técnicas, lo último en cámaras hiperbáricas para salvar a buzos que sufran accidentes de descompresión; y batiscafos diseñados para poder acoplarse a las esclusas de los nuevos submarinos para evacuar a la tripulación en caso de accidente.
El Poseidón tiene una figura poco común. Es un extraño pez gris de 85 metros de eslora con un gran morro, una potente proa en cuyo castillo va dibujada una doble pista para helicópteros, a la que sigue un área de carga y trabajo en la popa de 500 metros cuadrados. En su bautizo, el pasado viernes en Cádiz, el p residente de Navantia, Ricardo Domínguez , unió el estreno del nuevo BAM-IS a las ambiciones del Plan Armada 2050 , que ha diseñado y presentado el almirante jefe de Estado Mayor, Antonio Piñeiro , y la actual cúpula de la Armada, con el que España aspira a incrementar considerablemente la Flota.
También se habló de “entorno disruptivo y demandante” , el que le ha tocado surcar a esta nueva incorporación naval. El Poseidón ya ha sido puesto a flote, y le faltan los últimos trabajos antes de sumarse a la Flota cuando a la Armada le surgen nuevas necesidades de disuasión con arma submarina, entre ellas, la protección de los activos críticos de España y de la OTAN en el fondo marino, que tanto parecen interesar a buques espía rusos.
Por primera vez adquiere este país la capacidad de operar a 3.000 metros de profundidad .
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