El Castillo de Marbella desvela su pasado: una fortaleza medieval con raíces romanas
Durante siglos, el Castillo de Marbella ha dominado el corazón de la ciudad como uno de sus principales símbolos.
Sus murallas y torres han llegado hasta nuestros días asociadas al pasado medieval de Marbella.
Sin embargo, las últimas investigaciones arqueológicas han obligado a reescribir parte de esa historia.
Bajo sus muros y en el subsuelo del recinto se esconde una secuencia mucho más antigua, con evidencias de ocupación romana y una evolución constructiva desarrollada durante siglos.La Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marbella cerró la fase de diagnóstico arqueológico del conjunto, un proceso desarrollado al amparo del Plan Director del Castillo.
Los trabajos incluyeron once excavaciones , prospecciones geofísicas, estudios de paramentos, análisis de morteros, topografía y fotogrametría.
El objetivo del proyecto era conocer qué había bajo la fortaleza antes de poder plantear su recuperación.
Los resultados finalmente superaron las expectativas iniciales.Hasta hace poco, la interpretación histórica situaba el origen de Marbella y de su fortaleza en los siglos IX o X , durante la etapa medieval.
Los primeros sondeos realizados en la calle Escuelas y en una parcela próxima al Colegio Nuestra Señora del Carmen localizaron los restos de una construcción preislámica y evidencias de presencia romana .
Entre ellas apareció una instalación hidráulica interpretada como un posible 'castellum aquae', destinado a la distribución de agua.'Castellum aquae' Ayuntamiento de MarbellaAunque la prolongada ocupación del lugar había alterado buena parte de los estratos arqueológicos, la aparición constante de materiales romanos comenzó a dibujar una imagen clara: mucho antes de la Marbella medieval, aquel espacio ya estaba integrado en el mundo romano.Trece fases para explicar una murallaUno de los grandes avances llegó cuando los arqueólogos comenzaron a estudiar las propias paredes de la fortaleza.
La intervención de «Documentación y estudio de paramentos de las estructuras perimetrales» permitió analizar los materiales y técnicas empleados en los diferentes tramos.El resultado fue revelador: se identificaron hasta 13 fases constructivas .
La muralla actual no es una estructura levantada de una sola vez, sino un mosaico de épocas, reformas y técnicas.
El análisis plantea incluso la posibilidad de que el origen de alguno de sus elementos se remonte a los siglos I y II antes de Cristo , durante la etapa republicana romana.
Se identificaron dos hiladas de sillares almohadillados, cuidadosamente labrados y colocados a hueso, cuya técnica podría corresponder a ese periodo.La hipótesis todavía no ha podido demostrarse arqueológicamente de forma definitiva y continúa abierta al debate.
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