Camino al monte Kailash: cientos de peregrinos, víctimas por la catástrofe en el Himalaya
Cada verano, cuando los pasos de montaña se abren y las nieves retroceden, miles de peregrinos emprenden uno de los viajes espirituales más exigentes y simbólicos que existen.
Desde Nepal y la India parten caravanas de fieles rumbo al monte Kailash, en el Tíbet, una cumbre de 6.638 metros considerada sagrada por budistas, hinduistas, jainistas y seguidores de la religión bön.
Para muchos, completar la 'kora', la caminata alrededor de la montaña, supone el viaje de su vida.Agosto y septiembre son el momento álgido de esta peregrinación.
En Nepal, miles de personas también se desplazan hacia lugares sagrados como el lago Gosainkunda o el templo de Pashupatinath , mientras que la ruta que conecta Katmandú con la frontera tibetana se llena de grupos organizados, guías, porteadores y viajeros llegados de todo el mundo.
Este año, sin embargo, la temporada religiosa ha quedado marcada por una tragedia.Una violenta riada ha arrasado este miércoles varias localidades del norte de Nepal, junto a la frontera con el Tíbet, dejando al menos un centenar de muertos y centenares de desaparecidos.
Las inundaciones golpearon especialmente el distrito de Rasuwa, principal puerta de entrada hacia el Kailash, destruyendo carreteras, puentes e infraestructuras esenciales.
Las autoridades nepalíes han confirmado decenas de víctimas mortales, mientras cientos de personas continúan desaparecidas o incomunicadas.Entre los muertos y los desaparecidos hay cientos de peregrinos que se dirigían precisamente al Tíbet para participar en el Kailash Mansarovar Yatra (el nombre que recibe la peregrinación al monte Kailash y al lago Mansarovar).
Según las primeras informaciones, varias agencias de viaje perdieron el contacto con cerca de 400 viajeros cuando la crecida arrasó la zona fronteriza de Rasuwagadhi, uno de los principales pasos terrestres entre Nepal y China.
Las primeras investigaciones apuntan a que la catástrofe no fue provocada únicamente por las lluvias del monzón.
Expertos y autoridades estudian la posibilidad de que un colapso glaciar o una avalancha de hielo y roca en territorio tibetano desencadenara una gigantesca masa de agua, barro y sedimentos que descendió por los estrechos valles himalayos.En este lugar, cada año, miles de personas desafían la altitud, el aislamiento y el clima para alcanzar el considerado centro espiritual del mundo.
No es una ruta de senderismo, sino un viaje de fe.
Según las creencias hinduistas y budistas, dar una vuelta completa al Kailash limpia el alma de los pecados de toda una vida.
Esa promesa espiritual lleva cada año a miles de personas a recorrer este territorio en el que ha ocurrido una tragedia de dimensiones que aún están por ver.
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