El Maracaná abre sus puertas al fútbol femenino: un nuevo capítulo para un estadio mítico
Durante décadas, pronunciar el nombre del Maracaná equivalía a entrar en el territorio de los grandes mitos del fútbol masculino. Ahora, el estadio más reconocible de Brasil va a escribir una página diferente de su historia. El Mundial femenino de 2027 tendrá en Río de Janeiro tanto su partido inaugural como su final, dos encuentros que convertirán al templo brasileño en uno de los grandes escenarios de la historia del fútbol practicado por mujeres.
El torneo se disputará entre el 24 de junio y el 25 de julio de 2027 , será el primero de la historia celebrado en Sudamérica y reunirá a 32 selecciones en ocho ciudades brasileñas. Brasil abrirá el campeonato en el Maracaná y la final también se jugará allí, el 25 de julio.
La decisión tiene una dimensión que va mucho más allá del calendario. Porque elegir el Maracaná para los dos partidos que delimitan un Mundial significa colocar al fútbol femenino en el centro de uno de los grandes símbolos deportivos del planeta .
El Maracaná no es simplemente un campo de fútbol. Forma parte de la identidad deportiva de Brasil y de la memoria colectiva del país. Allí se disputó la final del Mundial masculino de 1950 , uno de los episodios más traumáticos de la historia del fútbol brasileño, y allí volvió a celebrarse la final masculina de 2014 , esta vez con Alemania derrotando a Argentina.
Entre ambas finales se construyó buena parte del imaginario mundial asociado al estadio: las grandes selecciones, las tragedias nacionales, los títulos y las imágenes que durante generaciones han definido lo que significa jugar al fútbol en Brasil.
El Maracaná se convertirá en apenas el tercer estadio que haya acogido una final del Mundial masculino y otra del Mundial femenino . Antes lo hicieron el estadio Råsunda de Solna, con las finales masculinas de 1958 y femenina de 1995, y el Rose Bowl de Pasadena, escenario de la final masculina de 1994 y de la femenina de 1999.
No es una simple estadística. También es una fotografía de cómo ha cambiado la importancia del fútbol femenino dentro de la propia estructura de los grandes acontecimientos deportivos.
La llegada del Mundial femenino no significa que las jugadoras entren por primera vez en el Maracaná. El estadio ya fue protagonista del fútbol femenino brasileño durante los Juegos Olímpicos de Río 2016 , cuando albergó partidos del torneo femenino. La selección brasileña, además, disputó allí su semifinal olímpica ante Suecia, dentro de un campeonato que volvió a llenar el estadio de amarillo y verde.
Los Juegos Olímpicos permitieron que las futbolistas ocuparan temporalmente un recinto asociado a otra historia. En 2027, el fútbol femenino llegará al Maracaná como protagonista de su propio gran acontecimiento .
La inauguración y la final no serán un añadido al calendario masculino ni una consecuencia de otro torneo. Serán los dos momentos centrales del Mundial femenino. Ese cambio importa porque los estadios también construyen memoria. Las finales, las celebraciones y las derrotas permanecen asociadas a lugares concretos. Durante décadas, esa memoria estuvo escrita principalmente por hombres.
El fútbol femenino brasileño arrastra precisamente esa contradicción.
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