La torista de Illescas se salda con oreja por coleta
Celebró Illescas su corrida de toros de las fiestas de septiembre, donde se anunciaba un encierro serio del hierro legendario del Conde de la Corte.
Todo quedó en fachada , pues únicamente pudimos ver cómo regalaron escasas embestidas que dieran facilidad para el triunfo a la terna que tuvo un mérito importante ante toros serios y astifinos.
La primera oreja de la tarde cayó en manos de Gómez del Pilar, matador de toros de Cedillo del Condado, que tuvo en su primer toro una actuación muy importante, ante un animal serio por delante, pero con falta de remate en su conjunto .
Noé siempre dispuesto plantó cara ante un animal que reponía y que cada vez que podía volvía la cara con peligro hacia el matador de toros.
Se impuso toreando por bajo, dejando la muleta siempre en la cara y metiendo esta forma al público en el canasto.
Consiguió una estocada en lo alto lo que le valió para cortar una oreja.
Quiso rematar la tarde en el quinto de la tarde, pero el toro era solo fachada y Gómez del Pilar, derrochó experiencia y profesionalidad algo que agradeció el respetable, la faena fue acabándose, y tras una media en lo alto, escuchó ovación de los tendidos.Cristian Pérez entró por la vía de la sustitución por percance de Molina, matador con garra, albaceteño.
Sorteó a un toro que quiso lucir desde el principio lo dejó de largo para que se arrancara al caballo en dos ocasiones casi desde el medio del ruedo.
Luego Cristian Pérez estuvo firme delante de un animal, que tenía un peligro sordo, llegando tras un derrote con su pitón derecho a inferirle una cornada en el tercio inferior del muslo izquierdo de 30 cm de extensión.
Pese a ello armó el estoque y se entregó al entrar a matar consiguiendo estocada al segundo intento.
Retirándose hacia la enfermería.
La Presidencia asomó el pañuelo blanco por la barandilla del palco, recibiendo de esta forma el albaceteño, una oreja que paseo en su mano, cruzando hacia la enfermería del doctor Enrique Crespo.Cristian Pérez recibió una cornada de 30 centímetros en el muslo derecho mientras toreaba a su primer astado impidiéndole acabar el festejoEl tercer espada del cartel fue el matador de toros de Esquivias, Cristian Escribano , quien llevaba varios años en el dique seco, en lo que se refiere a corrida de toros tras una grave lesión de la que ya se ve perfectamente recuperado.
Se le vio muy firme desde que comenzó el toreo de capa al que abría el festejo, un animal que echaba las manos por delante y al que le embebió en el capote atemperando su inicial brusquedad.
Cristian Escribano toreando al natural Joaquín RomeraNos regaló el animal del Conde de la Corte un espejismo bravura , pues apenas fueron un ramillete de embestidas desplazándose con nobleza por el pitón derecho.
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