La almendra eleva su producción y sus precios en Córdoba mientras es acechada por las plaga
A caballo entre el final de septiembre y principios de octubre finalizó la campaña de recolección de la almendra de este año en Córdoba.
Destaca el aumento de la cosecha recolectada en las explotaciones, así el buen momento de los precios que perciben los productores.
Sin embargo, el cultivo se ha estancado y el crecimiento de su superficie se ha paralizado debido a la existencia de plagas y enfermedades que causan daños muy importantes a las plantas contra los que los agricultores no disponen de las herramientas fitosanitarias adecuadas para hacerles frente debido a las prohibiciones impuestas en este apartado por la Unión Europea (UE).Los interlocutores consultados por ABC apuntaron que la producción de almendra se ha incrementado entre un 20 y un 30 por ciento con respecto a 2025, cuando se recogieron un total de 21.184 toneladas.
Hay dos motivos principales que están vinculados entre sí.Por un lado, las ingentes precipitaciones registradas el pasado invierno y en la primera parte de la primavera y, por otro, las dotaciones de agua aprobadas este año por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) para el riego.
Ambos factores originaron que la humedad del suelo fuera mayor y, con ello, el desarrollo de la planta frente a lo ocurrido otros años anteriores marcados por la sequía.En este sentido, hay que recordar la Comisión de Desembalse del organismo regulador de la cuenda dio su visto bueno en abril a unas dotaciones hídricas para el riego de cara al verano y al otoño de unos 6.000 metros cúbicos por hectárea, una cifra que es la considerada por el sector como normal en la temporada y que no se alcanzaba desde hacía ocho años.El técnico de Asaja en Córdoba, Antonio Monclova, explicó que los ataques de «araña roja» y de «gusano cabezudo» han continuado este año en las explotaciones. «El problema es que los agricultores carecen de medios para poder hacer frente a estas plagas al no poder hacer uso de materias activas que puedan ser efectivas al no estar permitidas por las autoridades», subrayó este representante de la patronal agraria.
Esta organización profesional ha solicitado que se cambie la normativa para poder utilizar estos productos fitosanitarios y la aprobación de ayudas para aquellos agricultores, sobre todo de secano, que han tenido que arrancar sus plantaciones por este motivo del mismo modo a lo que pasó el año pasado con el mildiu en el viñedo.La consecuencia más directa de esta situación ha sido la pérdida de superficie, aunque este año ha experimentado un pequeño crecimiento tras loa dos últimas campañas en las que se habían perdido unas 2.500 hectáreas.
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