Nacho, ejecutado en Málaga a plena luz del día por un error: sus asesinos lo confundieron con el sicario de una banda rival
El joven vivía con su madre, trabajaba en la obra, no tenía antecedentes y no era miembro del crimen organizado. Su madre pide justicia para él
A los sicarios del crimen organizado se les presume certeros o al menos, casi siempre lo son. Pero estos macabros profesionales, que no dudan en segar la vida de sus víctimas, disparándoles a bocajarro y sin ningún tiempo de piedad mientras las miran a los ojos, también pueden equivocarse.
Eso es lo que podría haber pasado con el crimen de Nacho , un joven malagueño con apenas 20 años al que el viernes 18 de septiembre tres sicarios del mundo del narco le dispararon sin el más mínimo miramiento. Su muerte podría ser fruto de un error de sus ejecutores . Así lo sospecha la propia Policía Nacional .
Si bien el crimen tenía todos los ingredientes para hacer pensar en un ajuste de cuentas entre bandas rivales del crimen organizado, el perfil de Nacho les hacía pensar que algo fallaba en esta aparentemente simple ecuación.
El joven vivía con su madre y trabajaba en la obra, no se le vinculaba a ningún grupo criminal , no estaba fichado y tampoco tenía antecedentes policiales. Sus asesinos, hoy detenidos -de origen danés y holandés- son todo lo contrario.
Esto llamó la atención de los investigadores desde un primer momento y les hizo pensar que, quizás, los sicarios se habían confundido de objetivo . Ahora, según la investigación avanza y con los asesinos entre rejas, la teoría del ajuste de cuentas pierde peso y la gana la de la víctima equivocada.
La madre, rota por el dolor, pide justicia para él y le da su "más sincero agradecimiento" a la Policía, a los sanitarios y a los vecinos que auxiliaron al joven tras ser acribillado a balazos por sus asesinos.
" Mi hijo Nacho era un chico bueno , trabajador y muy querido por sus amigos", señala en una nota enviada a los medios. Y defiende que el joven no tenía nada que ver con la delincuencia. "Siempre supe que no estaba vinculado a nada delictivo. Todo lo contrario, amaba a su madre y a sus amigos. Eran un gran amante de los animales".
Su hijo, dice, "es víctima de la extrema violencia instaurada en la sociedad, y últimamente, en Málaga" y en este contexto, pide a las autoridades "que se aumenten los efectivos para acabar con esta lacra" en las calles de la ciudad.
El viernes, como muchos otros días, Nacho se sentó en un banco a fumarse un cigarrito y a disfrutar del sol cerca de su casa, en la plaza Virgen del Rocío, en la zona de Barcenillas. Este sencillo y rutinario proceder fue interpretado como una amenaza por un grupo de sicarios del crimen organizado que se escondían en un piso en la zona y que vieron en Nacho -completamente ajeno a ellos- a un posible enemigo. Pensaron que era miembro de una banda enemiga y un sicario como ellos, que los podía estar acechando para darles caza.
No se lo pensaron dos veces, ni siquiera el hecho de que eran poco más de las 11.00 horas de la mañana les hizo cambiar de idea.
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