Viladrau, tres años después de la gran sequía: “Las hadas de las fuentes no han hecho las maletas, pero no podemos bajar la guardia”
En el año 3 d. s. (después de la sequía) Viladrau vuelve a estar verde, baja agua por la riera mayor y hasta hay remansos en los que puedes observar como siempre truchas, larvas de salamandra y culebras de agua —y si le echas imaginación incluso hadas y gnomos— en un ambiente de bosque encantado y feérico.
Es cierto que este verano, tras una primavera maravillosa gracias a las lluvias y las nevadas, el intensísimo calor ha malbaratado algunos efectos de esas dádivas y la montaña no está como solía a finales del estío en los años normales, esos años que nutren la memoria y la melancolía acunados en musgo, brisa, meriendas y el canto del cuco. ¡Pero qué cambio! Seguir leyendo
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