Adiós a la quimera de la unidad: Podemos y los herederos de Sumar irán separados salvo en Valencia y Canarias
Toda quimera se esfuma.
La de la unidad de la izquierda no iba a ser una excepción, aunque hubiera quien pensara que las cosas acabarían por encarrilarse este viernes, a lo largo de las 24 horas antes del cierre del plazo para el registro de coaliciones que concurrirán a las generales del 29 de noviembre. «Una sola papeleta.
Solo nos piden eso», confiaban a mediodía de este viernes fuentes del nuevo Frente Amplio al tiempo que reconocían que esta nueva negociación sobre la bocina era «descorazonadora» tanto para los partidos del espacio como para el electorado progresista, que ahora habrá de escoger entre tres listas —PSOE, Podemos y Frente Amplio—, al menos, en Barcelona y Madrid.
En ambas circunscripciones, las dos de mayor magnitud —en cada una se elige a más de 30 diputados—, la guerra fratricida y el juego de sillas se han impuesto a la izquierda del PSOE, imposibilitando la unión entre el partido fundado por Pablo Iglesias y los herederos de Sumar, que, finalmente, se presentarán por separado a la cita con las urnas de dentro de mes y medio a excepción de un par de acuerdos territoriales de periferia cerrados sobre la bocina (marca de la casa).
Son los casos de Canarias y la Comunidad Valenciana, donde los morados sí se han aliado con Izquierda Unida e incluso Movimiento Sumar, en el caso del archipiélago. «Al final, va a resultar que Madrid sí que es España en unas elecciones generales», lamentaba un dirigente del nuevo frente, heredero del Sumar de Yolanda Díaz (a la todavía vicepresidenta segunda le pilla fuera de juego) e integrado por Comuns, Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y otras organizaciones residuales como Baztarre, Unidad del Pueblo Canario, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Izquierda Asturiana, Somos Asturies, Recortes Cero, el Partido Humanista y el Partido Verde (antiguo Verdes Equo).
También Chunta en Aragón y Ara Més en Baleares a condición de capitanear en sus respectivas comunidades.
Caso distinto es el de Compromís , que, sin asumir las siglas, ha cerrado asimismo un acuerdo electoral 'in extremis' (en el que, además, como ya se ha mencionado, están Podemos y también la filial valenciana de ERC) pese a que hubo amago de dos listas por el choque entre IU y Compromís a cuenta de los puestos de salida. «Nosotros vamos a estar negociando hasta las 23.59 horas.
Todo es posible, no todo el pescado está vendido», decían los más optimistas.
Aquellos que desde primera hora de la mañana, en cambio, creían ya que la suerte estaba echada hasta se permitían bromear: «Está todo el pescado vendido o chao pescao, según lo mires».
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