El FMI advierte de la burbuja de la inteligencia artificial: las pérdidas podrían extenderse por todo el mundo
Al ser humano le cuesta aprender de sus errores más de lo que parecería razonable.
Cada vez que una nueva tecnología ve la luz, nos apresuramos a decir que es la panacea para todos nuestros males o que va a acabar con nuestro trabajo y nuestra forma de vida.
No es de ahora, no pienses en ordenadores; viene ya de la revolución industrial y la máquina de vapor. ¿Qué ocurre si las expectativas económicas sobre la IA crecen más rápido que sus beneficios reales? Ahora le toca el turno a la inteligencia artificial.
Se cuela en nuestro trabajo y en nuestra vida y está transformando la economía mundial a una velocidad difícil de entender.
Los inversores se vuelven locos, las grandes tecnológicas destinan cantidades extraordinarias a construir centros de datos y las empresas reorganizan sus actividades alrededor de ella.
Pero ¿qué ocurre si las expectativas económicas sobre la IA crecen más rápido que sus beneficios reales? Podrían quedarse atrás demasiados países Los riesgos de la transformación La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha advertido de los riesgos que plantea esta transformación en un artículo publicado la semana pasada bajo el título The World Can't Afford to Get AI Wrong (El mundo no puede permitirse equivocarse con la IA).
Según Georgieva, esta tecnología ya está teniendo "un profundo impacto en la economía mundial", con inversiones que probablemente superarán a las destinadas en su momento a construir "los ferrocarriles, la red eléctrica e internet".
Sin embargo, advierte de que los beneficios no llegarán a todos por igual: "No todos los países están aprovechando esta ola y, sin una adopción más amplia, podrían quedarse atrás demasiados".
Una nueva brecha entre ricos y pobres El FMI teme que esta tecnología amplíe las desigualdades económicas internacionales.
Como explica su máxima responsable, su índice de preparación para la IA señala que las economías avanzadas están tres veces mejor equipadas en infraestructuras digitales que los países de renta baja.
Georgieva sostiene que el incremento del crecimiento en las economías avanzadas podría ser más del doble del registrado en los países de ingresos bajos, debido a las diferencias de acceso, preparación y adopción tecnológica.
"Debemos evitar un escenario en el que los beneficios de la IA sean aprovechados únicamente por unos pocos privilegiados.
Esto se aplica tanto a las personas como a los países", advierte.
Para evitarlo, propone facilitar la inversión, mejorar las condiciones para la creación de empresas innovadoras y reforzar las capacidades digitales de los trabajadores.
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