Merz reconoce su papel en la derrota de la CDU, pero se desmarca: "Los resultados y sus causas van mucho más allá de mi persona"
El canciller atribuye las derrotas en las urnas a las "fuerzas destructivas que cuestionan el sistema político"
Friedrich Merz no dimitirá, no renunciará a la Presidencia de la Unión Cristianodemócrata ( CDU ) y tampoco contempla que las derrotas electorales sufridas por su partido abran un proceso para sustituirlo. El canciller ha comparecido este lunes tras las reuniones del Presidium y de la Ejecutiva federal democristiana para elevar el análisis por encima de su futuro personal y presentar los resultados de Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental como la expresión de una transformación mucho más profunda del sistema político alemán.
Merz ha calificado de "profunda cesura" y de "resultado dramático" la desaparición de la CDU del Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Ha comparecido en la sede democristiana de Berlín junto al candidato derrotado en la capital, Stefan Evers. Daniel Peters no participó porque debía regresar a Schwerin para disolver el grupo parlamentario regional de la CDU.
"Sé que en estas elecciones regionales la política federal no desempeñó un papel importante, tampoco mi persona. Pero los resultados y sus causas van mucho más allá de mi persona ", ha declarado. Merz desplazó así el debate desde su liderazgo hacia la fragmentación del mapa político y el debilitamiento de los partidos tradicionales. "Estamos viviendo una profunda transformación del sistema de partidos políticos en Alemania , como también sucede en muchos otros países", advirtió.
La CDU obtuvo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental el peor resultado regional de su historia y no consiguió superar el umbral del 5%. Merz volvió a atribuir el desastre a la polarización electoral: "En la pugna entre el SPD y la AfD, la CDU quedó prácticamente triturada" . En Berlín, defendió que Stefan Evers había asumido la candidatura "en las condiciones más difíciles" y conseguido, pese a ello, "un resultado todavía respetable".
La lectura del canciller fue más allá de la derrota democristiana. "En Berlín , más del 40% de los votos fue a parar a fuerzas destructivas que cuestionan nuestro sistema político y parlamentario y que intentan entusiasmar a la gente con soluciones radicales y sencillas", afirmó en referencia conjunta a la ultraderechista Alternativa para Alemania ( AfD ) y a la izquierda poscomunista Die Linke .
La primera ganó las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y la segunda se impuso en Berlín. Ninguna de las dos es considerada por la CDU una posible aliada. AfD carece además de socios para gobernar, mientras que Die Linke podría formar en la capital una mayoría con socialdemócratas y verdes. "Corresponde ahora al SPD decidir en qué dirección quiere ir. Existe una mayoría aritmética para las dos opciones", ha señalado Merz.
El canciller dirigió además una advertencia expresa al SPD y a los Verdes por el antisemitismo dentro de la izquierda berlinesa. "Lo que más me preocupa es que estamos viviendo, no sólo en Berlín, pero sobre todo en Berlín, un antisemitismo creciente, radical y expresado abiertamente, que aquí llega incluso a ser recibido con aplausos", ha afirmado.
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