El preocupante hallazgo de una universidad española: es imposible saber si el kéfir que compras en el supermercado es kéfir
Nunca pensé que pondría esto por escrito, pero lo reconozco: soy fan del kéfir.
Fan fatal.
Por alguna razón inexplicable, me vuelve loco.
Y si no lo hago en casa es, sencillamente, porque suficientes responsabilidades tengo ya como para preocuparme de mantener con vida una gelatina gigante en la cocina de casa.
Eso me ha convertido en alguien que lee muchas etiquetas en el lineal del supermercado y me ha llevado a una conclusión ineludible: el mundo del kéfir industrial (que ya facturó 145 millones de euros en 2025 y ya entra en casi cuatro de cada diez hogares) es un lío absoluto.
Sobre todo porque, en España, la palabra 'kéfir' no significa nada.
Lo que dicen las etiquetas .
En agosto de 2025, un equipo de la Universitat Rovira i Virgili revisó las etiquetas de todo lo que se vendía como kéfir en los siete grandes grupos de distribución (que representan más del 50% del mercado) y en una docena de cadenas menores más.
Es decir, inspeccionaron 170 productos de 46 marcas distintas y solo 36 de ellos (el 21,2 %) mencionaban a las levaduras .
En Xataka Llevamos años creyendo que el yogur era el mejor probiótico.
La ciencia está coronando ahora al kéfir ¿Y qué tienen que ver las levaduras en todo esto? El asunto central es que el kéfir de verdad no se hace con un fermento.
Se usan una especie de coliflores gelatinosas en las que conviven bacterias lácticas, acéticas y levaduras.
Los estudios han identificado hasta 23 especies de levaduras en ello y es importante porque los pocos estudios que tenemos nos dicen que sin levaduras sus 'supuestos beneficios' desaparecen.
El problema español.
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