La relación entre un adolescente y una IA antes de suicidarse: la Diputación de Sevilla lleva a los pueblos formación para prevenir los riesgos de la tecnología
La relación que un adolescente de 14 años llegó a establecer con un chatbot de inteligencia artificial antes de suicidarse fue el caso real que mantuvo en vilo durante más de media hora a los asistentes a las jornadas con las que la Diputación de Sevilla ha presentado este jueves el proyecto Guardiam.
La iniciativa pretende ahora llevar formación y herramientas de prevención a los municipios sevillanos de menos de 20.000 habitantes, con 40 seminarios presenciales dirigidos a familias y profesionales.
El caso expuesto fue el de Sewell Setzer III, un adolescente de Florida que mantuvo durante meses una relación virtual con un chatbot de Character.AI.
Su familia sostuvo en una demanda que el menor había desarrollado una relación emocional con el personaje y que las conversaciones con el sistema contribuyeron a su aislamiento y pensamientos suicidas.
La historia sirvió durante la jornada para mostrar hasta qué punto un menor puede llegar a tratar a una inteligencia artificial como si fuera una persona y convertirla en una de sus principales vías de compañía y comunicación cuando se encuentra aislado de su entorno.
La Diputación ha planteado el proyecto Guardiam como una iniciativa para informar a todos esos menores sevillanos que se encuentran en la época más complicada: la adolescencia.
El programa contempla 40 seminarios presenciales para familias con menores de entre 3 y 6 años, además de cinco talleres de parentalidad que se desarrollarán entre el último trimestre de 2026 y febrero de 2027.
También se pondrá en marcha la Brújula Parental, una herramienta web para ayudar a las familias a diseñar planes de acompañamiento digital en casa, y una plataforma de formación que estará activa entre octubre de 2026 y 2028.
María Encarnación Fuentes, diputada del área de Cohesión Social e Igualdad de la Diputación de Sevilla defendió que Guardiam nace con un objetivo claro: "proteger a la infancia y a la adolescencia" ante "el uso indebido, el uso abusivo de las tecnologías, de las relaciones, de la información y de la comunicación".
La intención es que esa tarea no recaiga exclusivamente sobre padres y madres.
"Vamos a trabajar conjuntamente con los servicios sociales y comunitarios de los municipios, con las familias, con los docentes", explicó.
La Diputación parte de una realidad que, según los datos expuestos durante la jornada, afecta cada vez a más menores.
Uno de cada diez adolescentes presenta un uso problemático de redes sociales, videojuegos y tecnología, con especial incidencia entre los 11 y los 14 años.
El primer móvil llega de media a los 11 años y, a esa edad, el 62% de los niños ya tendría un perfil en redes sociales.
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