Las verónicas de Emiliano Osornio en una novillada de Montealto de nota
Cerró la feria de Sanse una novillada de Montealto mejor presentada que las dos corridas anteriores, y con utreros de nota .
Feliz debía estar Agustín Montes después de echar un encierro para que los tres actuantes salieran en volandas.
Mas, entre una cosa y otra, no fue así.
Bien es cierto que prácticamente toda la corrida buscaba excusas en el primer tercio, pero rompían a embestir en el último.
Para torear bien.Y el que mejor lo hizo fue Emiliano Osornio a la verónica. ¡Qué manera de echar los vuelos para torear con esa hondura! Con lo difícil que es torear bien a la verónica y lo poco que se ve.
Lo mejor de la tarde.
Las del lado izquierdo fueron para quitarse el sombrero, los ojos y lo que se llevara puesto.
Y mejor el quite que realizó por el mismo palo tras la fea pelea que hizo en varas el animal, pegando brincos y saliendo suelto con dos picotazos, cogiendo primero al caballo por los cuartos traseros y luego por los pechos. «¡ Pero qué belleza !», se arrancó a gritar un espectador.
No era para menos.
Hizo lo propio Hurtado por chicuelinas, pero es que el mexicano seguía pegando la media…Muy metido en la tarde, de hinojos se plantó Emiliano para comenzar por ayudados por alto, rematados por un precioso pase del desdén.
De lejos lo citaba para una primera serie, yendo con alegría el de montealto.
Y qué bonito fue el pase de pecho de la segunda tanda.
Le daba los tiempos precisos entre tanda y tanda para que se tomara aire el encastado novillo.
Los remates eran de aquella manera, y muletazos sueltos muy bonitos, pero faltó hilazón.
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