Carlos González, pediatra: «Solo los padres somos capaces de algo tan absurdo como esperar que los niños nos obedezcan sin protestar»
La crianza es un camino lleno de momentos bonitos, pero también tiene una parte difícil que todos los padres experimentan en algún momento: las pataletas y los enfados .
Es completamente normal que los niños lloren, griten o se enfaden cuando algo no sale como ellos quieren.Estos episodios no significan que lo estés haciendo mal como madre o padre, sino que forman parte natural del crecimiento y del desarrollo de sus emociones .Esperar que un niño acepte un «no» a la primera, como señala Carlos González, doctor en pediatría, de forma tranquila y sin protestar, es pedirle algo para lo que aún no está preparado.
Cuando son pequeños, no tienen la capacidad de gestionar la frustración como un adulto .Por eso, ante un límite, su reacción inmediata casi siempre será el rechazo, el enfado o la queja.
Es su manera de expresar que no les gusta la situación.
A partir de esa primera negativa, lo más lógico es que el niño insista, intente negociar o incluso se rebele.
Van a probar diferentes estrategias, desde el llanto hasta la insistencia constante, para intentar convencerte y salir con la suya.Las lecciones que da el pediatra Carlos GonzálezCarlos González es una figura muy respetada al hablar de la crianza y educación de los hijos.
Además de doctor en pediatría ha escrito varios libros sobre salud infantil , por lo que se trata de una referencia para muchos padres a la hora de conocer las reacciones de sus pequeños.Este pediatra fue uno de los últimos invitados al ' Podcast de Endor ', dirigido y presentado por Crisol Tuà, donde comentó algunos aspectos fundamentales de la crianza de los hijos.Por ejemplo, Carlos González lo asemeja con los gruñones de Napoleón, los soldados del emperador que siempre se quejaban. «No le seguían contentos.
Es que solo los padres somos capaces de algo tan absurdo como esperar que nos obedezcan sin protestar. 'Eh, papá, papá, ¿me das un caramelo?' 'No, cariño, que ya sabes que son malos para los dientes'. 'Gracias, papá, por preocuparte por mi salud bucodental'.
Eso no va a ocurrir », explica.«Le dices a tu hijo que haga esto o que no haga lo otro y lo mínimo que va a decir es: 'Jo...' Y a partir de ahí, pues según su capacidad de queja», añade.«A un adulto se le reconoce el derecho al pataleo como algo innegable.
Entonces, los niños, ¿qué van a hacer si tienen 3 años?»En relación a esto, el pediatra habla del derecho al pataleo. «Cuando a un amigo tuyo le han hecho una muy gorda, a veces decimos: 'Es que solo te queda el derecho al pataleo '.
Es decir, a un adulto se le reconoce el derecho al pataleo como una cosa innegable que ni siquiera la peor de las dictaduras te puede quitar.
En cambio, los niños, si patalean, es que tienen un problema de conducta y hay que llevarlos al psicólogo.
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