Crítica de 'El precio de la red' (**): La secuela de 'La red social' pierde a Fincher y se pierde entre datos y omisiones
Cuando se estrenó 'La red social' en 2010, Facebook era lo último, lo nuevo, y el misterio de su origen y el de su creador, Mark Zuckerberg, generaba una fascinación que Aaron Sorkin supo condensar en un guion vibrante que David Fincher transformó en una película magistral.
Ganó tres Oscar y un hueco en la historia del cine.
Desde entonces, Facebook se ha convertido en algo parecido al epítome del mal, un sitio que primero se quedó como refugio de memes 'boomers' y, después, como ese lugar donde el algoritmo convertía los grupos de humor en ciénagas de extremistas.
Y en eso, en cómo Zuckerberg habría aceptado transformar la red social de los amigos del instituto en un espacio desde el que desestabilizar democracias y mentes, es en lo que se fija ahora Sorkin para ‘El precio de la red’.Por el camino se ha caído Fincher, que está a otras cosas, como la secuela de la película de Tarantino 'Érase una vez en...
Hollywood'.
El propio Sorkin ha asumido la dirección.
Y se nota, claro.
Parece más el capítulo de un hipotético 'spin-off' de 'El ala oeste de la Casa Blanca' (incluyendo la secuencia final con sus protagonistas congelados y los textos explicando su futuro) que la continuación de una obra maestra como 'La red social'.
Están los guiones verborreicos y los diálogos como párrafos del 'New Yorker', pero –y eso es lo extraño– no se aprecia en ellos la genialidad o profundidad habitual de Sorkin, apenas una concatenación de datos de esos que cabrean.
Y a nadie le emociona leer un informe, por mucho que las cifras espanten.
Intentan darle calor y humanidad Mikey Madison , la oscarizada protagonista de 'Anora' que aquí interpreta a la trabajadora de Facebook que se cansa de que nadie vigile los desmanes de la compañía y termina como soplona.
Un viaje que debió tener, en la realidad, una emoción y un riesgo que la cámara de Sorkin recrea solo con tibieza.
Igual que los esfuerzos de un acartonado Jeremy Allen White ('The Bear') , que da vida a Jeff Horwitz, un «veterano» corresponsal político en Washington que se muda a San Francisco para investigar a las tecnológicas en el 'Wall Street Journal'.
Claro que Sorkin lo caricaturiza como un nostálgico del papel que no sabe usar un GPS ni casi un móvil en 2019… Tiene buenos detalles, eso sí, como que en la redacción del periódico solo se ve a tres jefes, un redactor y dos becarios frente al batallón de bien pagados del departamento de comunicación de Facebook.Sorprende que con un material tan explosivo (el 'WSJ' publicó una serie de 17 reportajes destapando cómo Facebook e Instagram polarizaban, empujaban a adolescentes a enfermedades mentales y difundían desinformación) Sorkin firme una película tan descafeinada como 'El precio de la red'.
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