Alfonso Alonso: "En política penitenciaria, lo que pide Otegi, a Otegi se le concede"
Tenía solo 12 años cuando de regreso a casa desde el colegio, Alfonso Alonso presenció en Vitoria el asesinato por ETA del comandante Jesús Velasco. Aquello probablemente marcó su vida, su pensamiento, su vocación política y su rebeldía ante el silencio que, a menudo, imperaba en su tierra ante la barbarie etarra.
Su dilatada trayectoria política -fue alcalde de Vitoria, portavoz parlamentario en el Congreso, ministro de Sanidad y presidente del PP vasco- se truncó en 2020 cuando, al frente de los populares vascos, la Dirección Nacional del PP de Pablo Casado decidió que no sería el candidato. Alonso dimitió y dejó la primera línea política: “yo no gustaba, debía ser muy librepensador y no encajaba en los planes de Casado”. “Quizá les parecía que yo era del lado un poco más izquierda de mi partido”, asegura irónico proclamando que nunca ha sido de izquierdas. Y termina clarificando su lectura de lo sucedido entonces: “en aquel tiempo, nosotros perdimos un congreso (en el que apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría) y con ese sistema de las primarias se prescindió de los perdedores”.
A mes y medio de las elecciones generales del 29 de noviembre, Alfonso Alonso augura un “probable cambio de ciclo” y se muestra confiado en que, más allá de las siglas, cambie por fin el actual “espíritu de confrontación, polarización y falta de respeto”. “Estamos en una situación política de estancamiento y deseo que esto sirva de punto de inflexión para ir rompiendo ese bloqueo”. Cree que el pueblo español siente “fatiga” y da por agotado al Gobierno de Sánchez: “la gente ya está cansada; el Gobierno está en una fase de descomposición, se acabó, está amortizado”.
Preguntado si apoyaría a un gobierno del PP que necesitase ministros de Vox y qué concesión le parecería inaceptable, el exdirigente popular confía en que el partido de Santiago Abascal “se comporte con sensatez”. Y marca distancia con la extrema derecha: “con Vox tenemos una diferencia cultural, no pertenecemos a la misma tradición política; la nuestra es una tradición profundamente liberal -yo vengo de la democracia cristiana- y Vox invoca una tradición que es distinta y quiere construir un mundo que es diferente, que no es el mundo clásico de las democracias liberales”.
Aunque considera que Vox es un partido democrático , Alonso ve complicada la hipotética negociación con los de Abascal: “somos muy distintos y cohabitar será difícil”.
Frente a Un café en las alturas , Alonso rememora los tiempos más duros vividos en su tierra natal: “el País Vasco es muy complicado”. Recuerda la presión que ejerció el terrorismo y la presión del entorno social, y reflexiona sobre la reacción popular contra ETA, simbolizada en los años 90 en la figura de Miguel Ángel Blanco: “hubo una efervescencia de una respuesta que protagonizó el Partido Popular”. Es una “lucha que nosotros hicimos junto al Partido Socialista, que también enterró a muchos compañeros”.
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