The Weekend en Madrid: un bombardeo visual al que le falta alma
Da un poco de yuyu el comienzo del recital de The Weeknd .
Humo negro y fuego, tanto que dan ganas de marcar el número de los bomberos.
La escenografía representa una ciudad en ruinas.
Se intuyen entre los monumentos la Catedral de San Pablo y el Empire State Building como nunca nos gustaría verlos: desvencijados.
Un séquito de una veintena de personas ataviadas con túnicas rojas y capucha.
Sus rostros permanecen ocultos por máscaras doradas.
The Weeknd toma el escenario con lo que parece un chaleco antibalas sobre el que cae un crucifijo plateado colgado de su cuello.
También lleva máscara, pero negra.
Los ojos rojos.
Se acerca por una pasarela en forma de cruz a una enorme figura dorada femenina de unos 15 metros mientras interpreta Baptized in Fear.
Quizá el cantante canadiense de 36 años nos quiere decir con toda esta siniestra parafernalia que nos encaminamos a una civilización decadente tomada por una secta, a su vez dominada por la tecnología y el culto a un ente inalcanzable, ese inmenso robot de mujer diseñado por el japonés Hajime Sorayama. ¿Podría ser lo que le espera al mundo? Pues eso: yuyu.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.