El litoral afronta meses de máximo riesgo de inundación: «El Mediterráneo se ha convertido en un factor de riesgo»
Las inundaciones en Barcelona, Valencia o Murcia no han llegado de la mano de una gran dana o un temporal excepcional, sino con el paso de una vaguada de aire frío bastante normal.
Sin embargo, las condiciones que disparan el riesgo de lluvias torrenciales están ahí: hay un Mediterráneo muy cálido, listo para transferir energía y humedad a la atmósfera y crear nubes hasta arriba de agua y fuerza. «Estos episodios son de inestabilidades muy bajas, por así decirlo, muy normales, que tampoco es nada del otro mundo y, sin embargo, están provocando estas precipitaciones tan intensas en un corto espacio de tiempo», dice Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, sobre las tormentas de las últimas dos semanas. «El mar Mediterráneo se ha convertido en un factor de riesgo muy elevado ante posibles situaciones inestables.
Es una constante de los últimos años», remata.
Las lluvias que comenzaron el martes han dejado al menos un muerto, calles anegadas, alcantarillas escupiendo agua y coches arrastrados por la corriente en barrancos en todo el litoral.
La localidad de Torrent, en Valencia, llegó a registrar entre las 20.50 y las 21.50 horas del martes 87,5 litros por metro cuadrado (l/m2), y en el municipio de Real llegaron a ser 92 l/m2 en tan solo una hora.
Es más de que llueve de media en todo el mes de septiembre en la zona. «No hay alcantarilla ni sumidero que pueda eliminar esas cantidades, es imposible», dice el meteorólogo de Meteored, Francisco Martín, quien apunta a que este tipo de precipitaciones torrenciales van a ser cada vez más frecuentes. «Tenemos un bidón de gasolina aquí enfrente, el Mediterráneo occidental», cuenta.
Y bate récord año tras año de temperatura.
De hecho, el otoño ha llegado tras haber vivido el verano más cálido de la serie histórica en España y con una superficie marina que ha estado también en registros récord de temperatura.
Lo que queda ahora es un «caldo de humedad» y una cantidad de energía almacenada que es «gasolina de primera», dice Martín.
Solo le hace falta el disparador en forma de dana, vaguada de aire frío, frente o temporal de Levante para convertirlo en lluvias torrenciales.
Octubre y noviembreEl riesgo de inundaciones no se va a disipar rápidamente porque las condiciones de base se van a mantener.
La superficie del Mediterráneo está en registros de temperatura muy altos para la época a pesar de estar ya a mediados de septiembre. «Sigue estando a 27-28 grados y eso lo que indica que va a mantener temperaturas muy altas prácticamente hasta final de octubre, como ya ocurrió en el año 24 y el año pasado también», dice Olcina.
Martín cree que el riesgo potencial se podría mantener incluso hasta noviembre.
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