El lindo don Diego en tiempos de culto al yo. El narcisismo nunca pasa de moda
El lindo don Diego, estrenada en 1657, es una de las comedias más representativas de Agustín Moreto y una excelente muestra de las llamadas de carácter del Barroco español.
Su protagonista pertenece a la categoría del figurón, personaje dominado por un defecto exagerado que lo convierte en una caricatura de sí mismo.
En este caso, la vanidad extrema.
Don Diego está convencido de su extraordinaria belleza y cree despertar admiración en todos cuantos le rodean, sin advertir nunca el ridículo en que incurre.Para entender bien la propuesta de MIC Producciones que hemos visto en el Teatro de Rojas, conviene tener bien claro primero los entresijos y principales características de esta comedia barroca.La acción comienza cuando el acomodado caballero don Diego llega a Madrid para casarse con su prima doña Inés.
Sin embargo, ella ama a don Juan y rechaza el matrimonio concertado.
A partir de ahí se desarrolla una trama de amores, engaños y equívocos en la que el propio don Diego contribuye a su fracaso.
Su narcisismo le lleva a interpretar cualquier gesto como una prueba de admiración y a caer constantemente en las trampas que los demás personajes le preparan.
Finalmente, el amor verdadero triunfa y todos encuentran pareja salvo él, víctima de su necedad y de su excesiva confianza en sí mismo.La creación de este personaje constituye el principal acierto de la obra.
Moreto retoma un tipo ya presente en el teatro anterior, pero le otorga una intensidad cómica y una riqueza de matices que hicieron de don Diego una figura memorable.
Vanidoso, ingenuo y ridículo, vive encerrado en una realidad imaginaria creada por su propio egocentrismo.
Su comicidad nace no solo de su autoengaño, sino de su incapacidad para percibir las burlas de los demás.
Destaca también la figura de Mosquito, el criado, cuyos comentarios irónicos generan algunos de los momentos más brillantes de la comedia.
El público entiende perfectamente sus alusiones, mientras que don Diego permanece ajeno a ellas, lo que refuerza el efecto humorístico.
Frente al figurón aparecen personajes sensatos como doña Inés y don Juan, representantes de la sinceridad y la cordura.Aunque sigue los modelos de la escuela de Lope de Vega, Moreto concede poca importancia al honor y evita el dramatismo intenso característico de otros autores barrocos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.